Palabras
Juan Antonio - 19-11-2006 10:18:18 | Categoria: Reflexiones

Rosa Montero
El terrorismo es sin duda algo imperdonable. Me repugna el fanatismo de quienes están dispuestos a destripar a la gente para sostener sus ciegas creencias (ninguna idea vale la vida de una sola persona), y casi siento la misma repugnancia por aquellos que dicen condenar la violencia pero luego justifican a los asesinos diciendo que están oprimidos, que son combatientes por la independencia o cualquier tópico viscoso parecido.
Pero también me desespera que, desde el otro extremo ideológico, se esté utilizando el terrorismo como palabra mágica con la que justificar todo tipo de tropelías y barbaries. Hace unos días se publicó que la CIA intentaba vetar las denuncias de torturas en su contra convirtiendo los interrogatorios de los prisioneros en secretos de Estado, con el asombroso argumento de que, si se conocían los métodos con los que interrogaban, el enemigo terrorista podría prepararse para resistirlos. Semejante descaro en la maldad y la ilegalidad parece increíble, pero hasta estos extremos estamos llegando por el miedo a las bombas y por la manipulación que se hace de ese miedo.
Un ejemplo más, especialmente irritante: el rey de Marruecos acaba de declarar que un Sáhara independiente sería un foco de terrorismo. Lo que nos faltaba: que, tras incumplir los acuerdos de la ONU y reprimir salvajemente a los saharauis, este decepcionante rey echara mano ahora del ogro del terrorismo. Lo cual es una completa insensatez, dado que, durante sus 30 años de lucha y destierro, los saharauis, en condiciones durísimas, han tenido la serenidad, el coraje moral y la cordura de no recurrir al terrorismo, y eso que sin duda hubiera sido más fácil, porque vivimos en un mundo en el que parece que sólo se hace caso a los que matan. Si en la peor de las situaciones ya han demostrado que no hacen eso, ¿cómo vamos a poder creer que la independencia les cambiaría? Al contrario, un Sáhara libre sería un ejemplo de islamismo moderno y tolerante. El verdadero foco de terrorismo es Marruecos, con su desigualdad y su frustración social, su atraso político, sus carencias democráticas. Eso sí que es el caldo de cultivo de los fanáticos, por más que Mohamed VI intente manipular el miedo y las palabras.
Pero también me desespera que, desde el otro extremo ideológico, se esté utilizando el terrorismo como palabra mágica con la que justificar todo tipo de tropelías y barbaries. Hace unos días se publicó que la CIA intentaba vetar las denuncias de torturas en su contra convirtiendo los interrogatorios de los prisioneros en secretos de Estado, con el asombroso argumento de que, si se conocían los métodos con los que interrogaban, el enemigo terrorista podría prepararse para resistirlos. Semejante descaro en la maldad y la ilegalidad parece increíble, pero hasta estos extremos estamos llegando por el miedo a las bombas y por la manipulación que se hace de ese miedo.
Un ejemplo más, especialmente irritante: el rey de Marruecos acaba de declarar que un Sáhara independiente sería un foco de terrorismo. Lo que nos faltaba: que, tras incumplir los acuerdos de la ONU y reprimir salvajemente a los saharauis, este decepcionante rey echara mano ahora del ogro del terrorismo. Lo cual es una completa insensatez, dado que, durante sus 30 años de lucha y destierro, los saharauis, en condiciones durísimas, han tenido la serenidad, el coraje moral y la cordura de no recurrir al terrorismo, y eso que sin duda hubiera sido más fácil, porque vivimos en un mundo en el que parece que sólo se hace caso a los que matan. Si en la peor de las situaciones ya han demostrado que no hacen eso, ¿cómo vamos a poder creer que la independencia les cambiaría? Al contrario, un Sáhara libre sería un ejemplo de islamismo moderno y tolerante. El verdadero foco de terrorismo es Marruecos, con su desigualdad y su frustración social, su atraso político, sus carencias democráticas. Eso sí que es el caldo de cultivo de los fanáticos, por más que Mohamed VI intente manipular el miedo y las palabras.
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En este artículo, que está muy bien, Rosa Montero se pronuncia contra el "fanatismo ciego" de quienes por sus creencias son capaces de destripar a la gente y contra quienes les protegen o excusan de cualquier manera; contra la violencia producida por los Estados (EEUU, por ejemplo) que se valen de la sobrevaloración del miedo y la angustia entre sus ciudadanos para campar a sus anchas por los viejos senderos de la dominación opresiva, hasta hace poco vedados; contra la depredación territorial estratégica que ejercen los Estados (por ejemplo, Marruecos) a costa de causar terribles sufrimientos a poblaciones que acaban absolutamente postradas por el dolor, el desarraigo y la pobreza extrema (por ejemplo, la saharaui).
Bien; sin embargo, en el primer párrafo la Montero no dice expresamente a quienes se refiere en concreto, aunque cabe intuir que quiere aludir a los "supporters" del llamado "conflicto vasco", terroristas propiamente dichos y su entorno inmediato, mas partidos de la órbita nacionalista/soberanista. Pero, amigos, ¿PODRÍA REFERIRSE TAMBIÉN A EZKER BATUA (Izquierda Unida del País Vasco)? Javier Madrazo se significó la semana pasada con unas declaraciones (oídas por mí directamente en RNE-5) en las que imputaba unilateralmente al Gobierno la responsabilidad del "parón" del proceso "de paz" al no haber accedido a las pretensiones de Batasuna en relación con los "presos vascos", etc, con toda la parafernalia del discurso habitual del entorno abertzale.
Por lo demás, hay que decir que la expoliación de territorios, poblaciones y de sus recursos vitales, o la brutalización del poder con la seguridad como horizonte y el miedo como excusa, son formas bien conocidas de la violencia en que degeneran los poderes más propensos al absolutismo; es decir, a acaparar la verdad política; y los dos ejemplos citados por la articulista son buenas prueba de ello.
No obstante, no quisiera terminar sin hacer dos breves apostillas: número 1: nunca me sentido decepcionado por el actual rey de Marruecos porque jamás albergué en él ninguna esperanza, pues su posición y aprecio internacionales (sobre todo el que suscita en muy punteros Gobiernos Occidentales) los debe precisamente a que se muestra como tal régimen absolutista y "pro-occidental", dentro de un mar de turbulencias islamistas (aparte de satisfacer ciertos intereses económicos "estratégicos").
Y número dos: no creo en la bondad de ningún "islamismo" por muy "moderado" que lo traten de vender (ya sea el de los saharauis, o el de cualquier otro) como tampoco la veo en ninguna otra "doctrina de fe" por muy modosita que se nos quiera aparecer.
La tolerancia auténtica, es decir, la única que sabemos a ciencia cierta que jamás derivará en el fanatismo y la violencia, no es otra que la que cree en una verdad que está por aún por conocer, en sus infinitos aspectos...
Salud compis!Comentario de Jesús hace 3 años y 37 meses
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