Andalucia Libre, españa y la Humanidad
Juan Antonio - 03-11-2006 23:08:19 | Categoria: Política


El Congreso de los Diputados aprobo ayer tarde por unanimidad el nuevo Estatuto de Andalucía, la reforma con más apoyo de las hasta ahora presentadas. El proyecto de reforma del Estatuto andaluz ha recibido los votos favorables de 306 de los 308 diputados presentes en la votación, todos excepto los representantes nacionalistas de EA y BNG. El resultado de la votación, que ha rematado tres horas y media de debate, convierte la reforma andaluza en la primera que sale del Congreso sin un sólo voto en contra y con un apoyo prácticamente unánime, ya que los votos a favor suponen el 99,35% de los emitidos.
Con el Pleno de ayer finaliza la tramitación en el Congreso de la reforma del Estatuto de Andalucía, que, a partir de ahora, iniciará sus trabajos en el Senado. Para la entrada en vigor del nuevo Estatuto aún falta que el texto sea sometido a un referéndum en Andalucía, probablemente, a finales de febrero.
¿Y cual ha sido el motivo para que el P.P., primero estuviera en contra y ahora vote, en Madrid, a favor?, ... pincha en seguir leyendo y saca tus conlusiones.
Con el Pleno de ayer finaliza la tramitación en el Congreso de la reforma del Estatuto de Andalucía, que, a partir de ahora, iniciará sus trabajos en el Senado. Para la entrada en vigor del nuevo Estatuto aún falta que el texto sea sometido a un referéndum en Andalucía, probablemente, a finales de febrero.
¿Y cual ha sido el motivo para que el P.P., primero estuviera en contra y ahora vote, en Madrid, a favor?, ... pincha en seguir leyendo y saca tus conlusiones.
El presidente del Gobierno, que llegó al Congreso con el debate ya iniciado, ha destacado que el amplio consenso alcanzado con la reforma "no es el éxito de ningún partido" sino que se trata del triunfo de la "ciudadanía, de la democracia y del estado de las autonomías". José Luis Rodríguez Zapatero también se ha referido a la polémica definición de "realidad histórica", incluida en el nuevo texto, al reconocer que algunos partidos -en alusión al PP- han puesto "toda la pasión" en atacar algunos conceptos, estrategia política de "corto plazo".
Al iniciar el debate, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, agradeció el esfuerzo y "generosidad" desplegado por la "práctica totalidad" de las fuerzas políticas, que ha permitido que la reforma del texto sea aprobada.
El consenso se ha logrado, según De la Vega, gracias a que los grupos políticos han renunciado a sus "postulados de máximos" y han tenido la "máxima disposición al encuentro". "Estas virtudes sólo pueden surgir de un profundo sentido de Estado. Ha existido la convicción de que por encima del corto plazo está el interés de los ciudadanos", ha dicho.
El líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, ha explicado la decisión de su formación, puesta en práctica por sus diputado, alegando que es un "buen" texto para Andalucía, es "inequívocamente" constitucional, "cierra el paso a cualquier veleidad nacionalista" y es fruto del consenso entre PSOE y PP. No obstante, Rajoy también ha dicho que el nuevo texto "no es la panacea" ya que ahora "hace falta buen gobierno". "Obliga a elevar el nivel de exigencia política a los gobernantes andaluces".

El PP se sumó en la última sesión de la Comisión Constitucional, el pasado 24 de octubre, al acuerdo que PSOE e IU mantenían de la tramitación en el Parlamento andaluz.
El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, celebró que el Congreso aprobara un Estatuto "progresista y de máximos" que consolida "un nuevo impulso federalista para todo el Estado que continuará con nuevas reformas estatutarias"; y concluyó su intervención animando a "que descanse el paz la deslegitimación política" de la reforma andaluza y de los estatutos de autonomía en general.
Llamazares, destacó que se trata de un momento "dulce", porque "he tenido la oportunidad de ser el padre de un Estatuto de izquierdas y federalista". Asimismo ha celebrado la "conversión" del PP, en la votación del y su integración en la "corriente histórica del cambio, de la transformación autonómica", aunque sea a costa de someter al texto a una "sobredosis constitucional", con 75 menciones a la misma. "Ahora, queda explicar el texto y apostar por un nuevo gobierno en el que IULV-CA se hace necesaria", dijo Llamazares, que señaló que "ahora hace falta una IULVCA más fuerte".
Por su parte, el secretario general del Partido Andalucista (PA), Julián Alvarez, que no ha asistido a la votación que se celebra en Madrid como acto de protesta, ha manifestado desde Sevilla que con el nuevo texto se ha "fraguado un golpe a la autonomía andaluza".
En el caso de los grupos nacionalistas, la decisión ha estado dividida: los diputados del BNG y EA han sido los únicos que no han votado a favor, pero tampoco lo han hecho en contra, mientras que los de CiU, PNV, ERC y CC-NC han apoyado la reforma.
Zapatero afirma que la reforma del Estatuto andaluz es un "triunfo de los ciudadanos, la democracia y el Estado de las autonomías"
El secretario de Organización del PSOE asegura que ellos han sido “el motor de la reforma del Estatuto”
IULV-CA destaca su papel imprescindible en la elaboración del Estatuto, que obtiene un amplísimo respaldo del Congreso.
Andalucía elimina del nuevo Estatuto el lenguaje sexista
Extremadura podría recurrir el Estatuto andaluz (03-11-06)
A ESTE TEXTO DICEN QUE NO
Andalucía ha sido la única Comunidad que ha tenido una fuente de legitimidad expresada en las urnas mediante referéndum, lo que le otorga una identidad propia y una posición incontestable en el seno de la configuración territorial del Estado. Así, la Constitución Española, en su artículo 2, reconoce la realidad nacional de Andalucía como una nacionalidad.
A ESTE TEXTO DICEN QUE SI
Andalucía ha sido la única Comunidad que ha tenido una fuente de legitimidad específica en su vía de acceso a la autonomía, expresada en las urnas mediante referéndum, lo que le otorga una identidad propia y una posición incontestable en la configuración territorial del Estado.
El Manifiesto andalucista de Córdoba describió a Andalucía como realidad nacional en 1919, cuyo espíritu los andaluces encauzaron plenamente a través del proceso de autogobierno recogido en nuestra Carta Magna. En 1978 los andaluces dieron un amplio respaldo al consenso constitucional.
Hoy, la Constitución, en su artículo 2, reconoce a Andalucía como una nacionalidad en el marco de la unidad indisoluble de la nación española.
A ESTE TEXTO DICEN QUE NO
Artículo 1. Andalucía.
1. Andalucía, como nacionalidad histórica, se constituye en Comunidad Autónoma, conforme al artículo 2 de la Constitución Española.
A ESTE TEXTO DICEN QUE SI
Artículo 1. Andalucía.
1. Andalucía, como nacionalidad histórica y en el ejercicio del derecho de autogobierno que reconoce la Constitución, se constituye en Comunidad Autónoma en el marco de la unidad de la nación española y conforme al artículo 2 de la Constitución.
Del 'no' al 'sí' en seis meses
El 2 de mayo de 2006, el pleno del Parlamento andaluz aprueba la reforma del Estatuto de Andalucía con el rechazo frontal del PP. Hoy, justo seis meses después, el Congreso de los Diputados dará luz verde a este proyecto, ya con el respaldo del PP. Las intensas negociaciones que ha habido en este tiempo han permitido un acuerdo que parecía muy difícil. Atrás quedan descalificaciones como la del presidente del PP, Mariano Rajoy, quien dijo que aludir a la realidad nacional de Andalucía era "un cachondeo". Las intervenciones de los dirigentes del PP en el Parlamento andaluz y en el Congreso de los Diputados reflejan este cambio de actitud.
LOS ARGUMENTOS DEL NO. Realidad nacional, un "disparate sin precedentes"
Antonio Sanz, secretario general del PP, interviene en el pleno del Parlamento andaluz el 2 de mayo: "Lo que ustedes nos presentan es un Estatuto de segunda (...) Para el PP, el término realidad nacional supone un fraude constitucional, constituye un disparate jurídico y político sin precedentes. Realidad nacional es sinónimo de nación y, en sentido estricto, significa claramente chocar con la legalidad constitucional (...) En el Estatuto de Andalucía, ustedes se han negado a garantizar que los andaluces tengamos los mismos derechos que el resto de los españoles".
Mariano Rajoy interviene el 23 de mayo en el debate que inicia la tramitación del Estatuto andaluz en el Congreso: "Les va a costar convencer a los andaluces de la felicidad que les espera en el paraíso de este nuevo Estatuto que comparte errores, inconstitucionalidad e insolidaridad con el de Cataluña. Y, señorías, ¿cuál es la guinda del pastel? La realidad nacional. (...) Realidad nacional es sinónimo de nación. Tanto monta, monta tanto (...) Nacional y nación son términos tan inseparables como Málaga y malagueño, donde no existe nación no hay nacional (...) En una palabra, señorías, defienden ustedes una aberración jurídica y constitucional (...) Esto ha sido una coartada para legitimar lo que ha ocurrido en el Estatuto catalán. Han copiado todo, han copiado lo malo. Esto no le interesa a Andalucía".
Antonio Sanz interviene también ese día en el Congreso: "Es un grave error pasar del Estatuto del consenso y la unidad, que es la realidad que ha supuesto el Estatuto vigente de Carmona, al Estatuto de la división y la discordia que se presenta hoy en esta Cámara (...) Con el camino que han emprendido en las reformas estatutarias están ustedes construyendo una España imposible, que esconde la insolidaridad y el desarme del Estado".
LOS ARGUMENTOS DEL SÍ. "Todo, todo lo que se dice es cierto, como diría mi hijo"
Javier Arenas, presidente del PP andaluz, interviene el 25 de octubre de 2006 en la Comisión Constitucional del Congreso minutos después de que socialistas y populares hayan pactado la reforma, que recoge la expresión realidad nacional en el preámbulo con una referencia histórica al Manifiesto andalucista de Córdoba de 1919: "En el preámbulo, tal como queda redactado finalmente, hay algunas cosas claras. Todo lo que se dice es cierto; todo, todo, todo, como diría mi hijo Carlitos".
Para llegar a este momento, PSOE y PP han ido acercando posiciones. Los populares destacan a la mínima ocasión los cambios que ha sufrido el Estatuto llegado de Andalucía para justificar su nueva posición ante la reforma.
Arenas interviene el 19 de octubre en la Comisión Constitucional: "Estamos hablando prácticamente de 120 artículos, 117 si no me falla la memoria, que han sido modificados en el trabajo de la ponencia. Hoy empezamos la comisión con un escenario nuevo y con un texto nuevo".
Sanz: "Evidentemente estamos ante un nuevo Estatuto, le pese a quien le pese".
Federico Trillo justifica el sí del PP a los artículos de la muerte digna y la enseñanza laica: "La comunidad autónoma, al tener plena competencia sanitaria y social, puede proporcionar las medidas paliativas que hagan la enfermedad menos aflictiva o menos aflictivo el proceso de la muerte. Bienvenido sea (...) Laico se entiende como un plus a la aconfesionalidad, que no comparto. En cualquier caso, el texto ha mejorado notoriamente. Me parece impecable que se respeten las creencias religiosas de la confesión católica y de las restantes creencias de la sociedad andaluza en el inciso final incorporado".
Arenas cierra su intervención el 24 de octubre tras el acuerdo: "Tras el acuerdo lo que se hace es fortalecer el autogobierno en el marco constitucional que es en lo que nosotros creemos y también, no sobra en absoluto volver a repetirlo, en el marco de la unidad de la nación española (...) Es un Estatuto muy andaluz y me parece también que es un Estatuto muy español (...) Estamos consiguiendo un Estatuto con el que se pueden identificar el 90% de los andaluces y en el que se pone de manifiesto algo muy claro: los andaluces no queremos ser más que nadie, pero tampoco aceptamos bajo ningún concepto ser menos que nadie (...) Este Estatuto significa una apuesta por la España común, por la cohesión social y por la igualdad de los españoles".
Un discurso que cambia en seis meses, que va de la "España imposible" a la "España común". Del no quiero al sí quiero
Rajoy: "Lo de Andalucía como realidad nacional es un adorno retórico"
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El PSOE afirma que Rajoy perdió la oportunidad comprometerse con Andalucía y se limitó a “convencer a los suyos del cambio de posición”
La realidad nacional, por Manuel Clavero Arévalo
Rajoy ha sido preguntado hoy por el artículo publicado por Eduardo Zaplana, portavoz parlamentario en el Congreso, en el diario 'El Mundo'. En él critica las reformas estatutarias, que califica de "filigranas bizantinas".
Ante el artículo Rajoy se ha limitado a decir que el propio Zaplana votó ayer a favor en el Congreso.
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Andalucía, a lo largo de su historia, ha forjado una robusta y sólida identidad que le confiere un carácter singular como pueblo, asentado desde épocas milenarias en un ámbito geográfico diferenciado, espacio de encuentro y de diálogo entre civilizaciones diversas. Nuestro valioso patrimonio social y cultural es parte esencial de España, en la que andaluces y andaluzas nos reconocemos, compartiendo un mismo proyecto basado en los valores de justicia, libertad y seguridad, consagrados en la Constitución de 1978, baluarte de los derechos y libertades de todos los pueblos de España.
Andalucía ha compilado un rico acervo cultural por la confluencia de una multiplicidad de pueblos y de civilizaciones, dando sobrado ejemplo de mestizaje humano a través de los siglos.
La interculturalidad de prácticas, hábitos y modos de vida se ha expresado a lo largo del tiempo sobre una unidad de fondo que acrisola una pluralidad histórica, y se manifiesta en un patrimonio cultural tangible e intangible, dinámico y cambiante, popular y culto, único entre las culturas del mundo.
Esta síntesis perfila una personalidad andaluza construida sobre valores universales, nunca excluyentes. Y es que Andalucía, asentada en el sur de la península ibérica, es un territorio de gran diversidad paisajística, con importantes cadenas montañosas y con gran parte de su territorio articulado en torno y a lo largo del río Guadalquivir, que abierta al Mediterráneo y al Atlántico por una dilatada fachada marítima, constituye un nexo de unión entre Europa y el continente africano. Un espacio de frontera que ha facilitado contactos y diálogos entre norte y sur, entre los arcos mediterráneo y atlántico, y donde se ha configurado como hecho diferencial un sistema urbano medido en clave humana.
Estos rasgos, entre otros, no son sólo sedimentos de la tradición, sino que constituyen una vía de expansión de la cultura andaluza en España y el mundo y una aportación contemporánea a las culturas globales. El pueblo andaluz es heredero, por tanto, de un vasto cimiento de civilización que Andalucía puede y debe aportar a la sociedad contemporánea, sobre la base de los principios irrenunciables de igualdad, democracia y convivencia pacífica y justa.
El ingente esfuerzo y sacrificio de innumerables generaciones de andaluces y andaluzas a lo largo de los tiempos se ha visto recompensado en la reciente etapa democrática, que es cuando Andalucía expresa con más firmeza su identidad como pueblo a través de la lucha por la autonomía plena. En los últimos 25 años, Andalucía ha vivido el proceso de cambio más intenso de nuestra historia y se ha acercado al ideal de Andalucía libre y solidaria por la que luchara incansablemente Blas Infante, a quien el Parlamento de Andalucía, en un acto de justicia histórica, reconoce como Padre de la Patria Andaluza en abril de 1985.
Ese ideal autonomista hunde sus raíces en nuestra historia contemporánea.
El primer texto que plasma la voluntad política de que Andalucía se constituya como entidad política con capacidad de autogobierno es la Constitución Federal Andaluza, redactada en Antequera en 1883. En la Asamblea de Ronda de 1918 fueron aprobados la bandera y el escudo andaluces.
Durante la II República el movimiento autonomista cobra un nuevo impulso.
En 1933 las Juntas Liberalistas de Andalucía aprueban el himno andaluz, se forma en Sevilla la Pro-Junta Regional Andaluza y se proyecta un Estatuto. Tres años más tarde, la Guerra Civil rompe el camino de la autonomía al imposibilitar la tramitación parlamentaria de un Estatuto ya en ciernes.
Esta vocación de las Juntas Liberalistas lideradas por Blas Infante por la consecución del autogobierno, por alcanzar una Andalucía libre y solidaria en el marco de la unidad de los pueblos de España, por reivindicar el derecho a la autonomía y la posibilidad de decidir su futuro, emergió años más tarde con más fuerza y respaldo popular.
Las manifestaciones multitudinarias del 4 de diciembre de 1977 y el referéndum de 28 de febrero de 1980 expresaron la voluntad del pueblo andaluz de situarse en la vanguardia de las aspiraciones de autogobierno de máximo nivel en el conjunto de los pueblos de España. Desde Andalucía se dio un ejemplo extraordinario de unidad a la hora de expresar una voluntad inequívoca por la autonomía plena frente a los que no aceptaban que fuéramos una nacionalidad en el mismo plano que las que se acogían al artículo 151 de la Constitución.
Andalucía ha sido la única Comunidad que ha tenido una fuente de legitimidad específica en su vía de acceso a la autonomía, expresada en las urnas mediante referéndum, lo que le otorga una identidad propia y una posición incontestable en la configuración territorial del Estado.
El Manifiesto andalucista de Córdoba describió a Andalucía como realidad nacional en 1919, cuyo espíritu los andaluces encauzaron plenamente a través del proceso de autogobierno recogido en nuestra Carta Magna. En 1978 los andaluces dieron un amplio respaldo al consenso constitucional.
Hoy, la Constitución, en su artículo 2, reconoce a Andalucía como una nacionalidad en el marco de la unidad indisoluble de la nación española.
Todo este caudal de esfuerzos, del que el Estatuto de Autonomía ratificado por los andaluces el 20 de octubre de 1981 ha sido herramienta fundamental, nos permite hoy abordar la construcción de un nuevo proyecto que ponga en valor y aproveche todas las potencialidades actuales de Andalucía.
Hoy, los argumentos que construyen la convivencia de los andaluces y los anhelos de éstos nacen de un nuevo proyecto histórico que debe permitirnos afrontar con garantías los retos de un tiempo nuevo, definido por los profundos cambios geopolíticos, económicos, culturales y tecnológicos ocurridos en el mundo y por la posición de España en el contexto internacional. Si durante el último cuarto de siglo se han producido transformaciones intensas en el mundo, estos cambios han sido particularmente acentuados en Andalucía, donde en ese periodo hemos pasado del subdesarrollo económico y cultural a un panorama similar al de las sociedades más avanzadas, como ejemplifica la inversión de nuestros flujos migratorios.
Después de casi tres décadas de ejemplar funcionamiento, resulta evidente que el Estado de las Autonomías implantado por la Constitución de 1978 ha producido en estos años un rápido y eficaz proceso de descentralización.
Ahora bien, transcurrida esta fructífera etapa de experiencia autonómica se hacen necesarias reformas que modernicen el modelo territorial.
Reformas para profundizar el autogobierno, extrayendo todas las posibilidades descentralizadoras que ofrece la Constitución para aproximar la Administración a la ciudadanía. Reformas que al mismo tiempo desarrollen y perfeccionen los mecanismos de cohesión territorial, solidaridad y cooperación institucional. Se trata, pues, de un proceso de modernización del Estado de las Autonomías que sólo es posible desde una visión global y plural de España que Andalucía siempre ha tenido.
Hoy, como ayer, partimos de un principio básico, el que planteó Andalucía hace 25 años y que mantiene plenamente su vigencia: Igualdad no significa uniformidad. En España existen singularidades y hechos diferenciales.
Andalucía los respeta y reconoce sin duda alguna. Pero, con la misma rotundidad, no puede consentir que esas diferencias sirvan como excusas para alcanzar determinados privilegios. Andalucía respeta y respetará la diversidad pero no permitirá la desigualdad ya que la propia Constitución Española se encarga de señalar en su artículo 139.1 que todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado.
El grado de desarrollo económico, social y cultural de Andalucía ha sido posible gracias al Estatuto de Autonomía. Un texto que ha favorecido la convivencia armónica, el desarrollo político, social y económico de esta tierra y la recuperación de la autoestima de un pueblo que hoy tiene voz propia en el Estado de las Autonomías, tal y como establece la Constitución Española de 1978.
Se trata, en definitiva, de conseguir un Estatuto para el siglo XXI, un instrumento jurídico que impulse el bienestar, la igualdad y la justicia social, dentro del marco de cohesión y solidaridad que establece la Constitución.
Por ello, y como expresión de su voluntad colectiva representada políticamente a través del Parlamento, el pueblo andaluz ratifica el presente Estatuto de Autonomía de Andalucía, como renovación del compromiso manifestado el 28-F de 1980.
Proposicion de Reforma del Estatuto de Autonomía -Boletin Andalucía
Aprobada por el Pleno del Parlamento Andaluz en sesión celebrada el día 2 de mayo de 2006
Proposicion de Reforma del Estatuto de Autonomía - Boletin Congreso Diputados
Tramitacion parlamentaria Congreso
Sesiones Comisión Constitucional.
24 de octubre de 2006.
20 de octubre de 2006.
19 de octubre de 2006.
PSOE y PP alcanzan un acuerdo sobre la 'realidad nacional' de Andalucía.
La nueva fórmula conjuga la pretensión de los socialistas de vincular la referencia 'historicista' a la 'realidad nacional' de Andalucía con el proceso de acceso a la autonomía plena y la demanda de los 'populares' de hacer referencia a la "unidad indisoluble de la nación española".
Dictamen de la Comisión Contitucional - 30-10-2006
El Estatuto de 1981
El debate sobre el modelo autonómico
Al iniciar el debate, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, agradeció el esfuerzo y "generosidad" desplegado por la "práctica totalidad" de las fuerzas políticas, que ha permitido que la reforma del texto sea aprobada.
El consenso se ha logrado, según De la Vega, gracias a que los grupos políticos han renunciado a sus "postulados de máximos" y han tenido la "máxima disposición al encuentro". "Estas virtudes sólo pueden surgir de un profundo sentido de Estado. Ha existido la convicción de que por encima del corto plazo está el interés de los ciudadanos", ha dicho.
El líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, ha explicado la decisión de su formación, puesta en práctica por sus diputado, alegando que es un "buen" texto para Andalucía, es "inequívocamente" constitucional, "cierra el paso a cualquier veleidad nacionalista" y es fruto del consenso entre PSOE y PP. No obstante, Rajoy también ha dicho que el nuevo texto "no es la panacea" ya que ahora "hace falta buen gobierno". "Obliga a elevar el nivel de exigencia política a los gobernantes andaluces".

El PP se sumó en la última sesión de la Comisión Constitucional, el pasado 24 de octubre, al acuerdo que PSOE e IU mantenían de la tramitación en el Parlamento andaluz.
El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, celebró que el Congreso aprobara un Estatuto "progresista y de máximos" que consolida "un nuevo impulso federalista para todo el Estado que continuará con nuevas reformas estatutarias"; y concluyó su intervención animando a "que descanse el paz la deslegitimación política" de la reforma andaluza y de los estatutos de autonomía en general.
Llamazares, destacó que se trata de un momento "dulce", porque "he tenido la oportunidad de ser el padre de un Estatuto de izquierdas y federalista". Asimismo ha celebrado la "conversión" del PP, en la votación del y su integración en la "corriente histórica del cambio, de la transformación autonómica", aunque sea a costa de someter al texto a una "sobredosis constitucional", con 75 menciones a la misma. "Ahora, queda explicar el texto y apostar por un nuevo gobierno en el que IULV-CA se hace necesaria", dijo Llamazares, que señaló que "ahora hace falta una IULVCA más fuerte".
Por su parte, el secretario general del Partido Andalucista (PA), Julián Alvarez, que no ha asistido a la votación que se celebra en Madrid como acto de protesta, ha manifestado desde Sevilla que con el nuevo texto se ha "fraguado un golpe a la autonomía andaluza".
En el caso de los grupos nacionalistas, la decisión ha estado dividida: los diputados del BNG y EA han sido los únicos que no han votado a favor, pero tampoco lo han hecho en contra, mientras que los de CiU, PNV, ERC y CC-NC han apoyado la reforma.
Andalucía ha sido la única Comunidad que ha tenido una fuente de legitimidad expresada en las urnas mediante referéndum, lo que le otorga una identidad propia y una posición incontestable en el seno de la configuración territorial del Estado. Así, la Constitución Española, en su artículo 2, reconoce la realidad nacional de Andalucía como una nacionalidad.
Andalucía ha sido la única Comunidad que ha tenido una fuente de legitimidad específica en su vía de acceso a la autonomía, expresada en las urnas mediante referéndum, lo que le otorga una identidad propia y una posición incontestable en la configuración territorial del Estado.
El Manifiesto andalucista de Córdoba describió a Andalucía como realidad nacional en 1919, cuyo espíritu los andaluces encauzaron plenamente a través del proceso de autogobierno recogido en nuestra Carta Magna. En 1978 los andaluces dieron un amplio respaldo al consenso constitucional.
Hoy, la Constitución, en su artículo 2, reconoce a Andalucía como una nacionalidad en el marco de la unidad indisoluble de la nación española.
Artículo 1. Andalucía.
1. Andalucía, como nacionalidad histórica, se constituye en Comunidad Autónoma, conforme al artículo 2 de la Constitución Española.
Artículo 1. Andalucía.
1. Andalucía, como nacionalidad histórica y en el ejercicio del derecho de autogobierno que reconoce la Constitución, se constituye en Comunidad Autónoma en el marco de la unidad de la nación española y conforme al artículo 2 de la Constitución.
El 2 de mayo de 2006, el pleno del Parlamento andaluz aprueba la reforma del Estatuto de Andalucía con el rechazo frontal del PP. Hoy, justo seis meses después, el Congreso de los Diputados dará luz verde a este proyecto, ya con el respaldo del PP. Las intensas negociaciones que ha habido en este tiempo han permitido un acuerdo que parecía muy difícil. Atrás quedan descalificaciones como la del presidente del PP, Mariano Rajoy, quien dijo que aludir a la realidad nacional de Andalucía era "un cachondeo". Las intervenciones de los dirigentes del PP en el Parlamento andaluz y en el Congreso de los Diputados reflejan este cambio de actitud.
LOS ARGUMENTOS DEL NO. Realidad nacional, un "disparate sin precedentes"
Antonio Sanz, secretario general del PP, interviene en el pleno del Parlamento andaluz el 2 de mayo: "Lo que ustedes nos presentan es un Estatuto de segunda (...) Para el PP, el término realidad nacional supone un fraude constitucional, constituye un disparate jurídico y político sin precedentes. Realidad nacional es sinónimo de nación y, en sentido estricto, significa claramente chocar con la legalidad constitucional (...) En el Estatuto de Andalucía, ustedes se han negado a garantizar que los andaluces tengamos los mismos derechos que el resto de los españoles".
Mariano Rajoy interviene el 23 de mayo en el debate que inicia la tramitación del Estatuto andaluz en el Congreso: "Les va a costar convencer a los andaluces de la felicidad que les espera en el paraíso de este nuevo Estatuto que comparte errores, inconstitucionalidad e insolidaridad con el de Cataluña. Y, señorías, ¿cuál es la guinda del pastel? La realidad nacional. (...) Realidad nacional es sinónimo de nación. Tanto monta, monta tanto (...) Nacional y nación son términos tan inseparables como Málaga y malagueño, donde no existe nación no hay nacional (...) En una palabra, señorías, defienden ustedes una aberración jurídica y constitucional (...) Esto ha sido una coartada para legitimar lo que ha ocurrido en el Estatuto catalán. Han copiado todo, han copiado lo malo. Esto no le interesa a Andalucía".
Antonio Sanz interviene también ese día en el Congreso: "Es un grave error pasar del Estatuto del consenso y la unidad, que es la realidad que ha supuesto el Estatuto vigente de Carmona, al Estatuto de la división y la discordia que se presenta hoy en esta Cámara (...) Con el camino que han emprendido en las reformas estatutarias están ustedes construyendo una España imposible, que esconde la insolidaridad y el desarme del Estado".
LOS ARGUMENTOS DEL SÍ. "Todo, todo lo que se dice es cierto, como diría mi hijo"
Javier Arenas, presidente del PP andaluz, interviene el 25 de octubre de 2006 en la Comisión Constitucional del Congreso minutos después de que socialistas y populares hayan pactado la reforma, que recoge la expresión realidad nacional en el preámbulo con una referencia histórica al Manifiesto andalucista de Córdoba de 1919: "En el preámbulo, tal como queda redactado finalmente, hay algunas cosas claras. Todo lo que se dice es cierto; todo, todo, todo, como diría mi hijo Carlitos".
Para llegar a este momento, PSOE y PP han ido acercando posiciones. Los populares destacan a la mínima ocasión los cambios que ha sufrido el Estatuto llegado de Andalucía para justificar su nueva posición ante la reforma.
Arenas interviene el 19 de octubre en la Comisión Constitucional: "Estamos hablando prácticamente de 120 artículos, 117 si no me falla la memoria, que han sido modificados en el trabajo de la ponencia. Hoy empezamos la comisión con un escenario nuevo y con un texto nuevo".
Sanz: "Evidentemente estamos ante un nuevo Estatuto, le pese a quien le pese".
Federico Trillo justifica el sí del PP a los artículos de la muerte digna y la enseñanza laica: "La comunidad autónoma, al tener plena competencia sanitaria y social, puede proporcionar las medidas paliativas que hagan la enfermedad menos aflictiva o menos aflictivo el proceso de la muerte. Bienvenido sea (...) Laico se entiende como un plus a la aconfesionalidad, que no comparto. En cualquier caso, el texto ha mejorado notoriamente. Me parece impecable que se respeten las creencias religiosas de la confesión católica y de las restantes creencias de la sociedad andaluza en el inciso final incorporado".
Arenas cierra su intervención el 24 de octubre tras el acuerdo: "Tras el acuerdo lo que se hace es fortalecer el autogobierno en el marco constitucional que es en lo que nosotros creemos y también, no sobra en absoluto volver a repetirlo, en el marco de la unidad de la nación española (...) Es un Estatuto muy andaluz y me parece también que es un Estatuto muy español (...) Estamos consiguiendo un Estatuto con el que se pueden identificar el 90% de los andaluces y en el que se pone de manifiesto algo muy claro: los andaluces no queremos ser más que nadie, pero tampoco aceptamos bajo ningún concepto ser menos que nadie (...) Este Estatuto significa una apuesta por la España común, por la cohesión social y por la igualdad de los españoles".
Un discurso que cambia en seis meses, que va de la "España imposible" a la "España común". Del no quiero al sí quiero
Rajoy: "Lo de Andalucía como realidad nacional es un adorno retórico"
Escuchar: 1 - 2
El PSOE afirma que Rajoy perdió la oportunidad comprometerse con Andalucía y se limitó a “convencer a los suyos del cambio de posición”
Rajoy ha sido preguntado hoy por el artículo publicado por Eduardo Zaplana, portavoz parlamentario en el Congreso, en el diario 'El Mundo'. En él critica las reformas estatutarias, que califica de "filigranas bizantinas".
Ante el artículo Rajoy se ha limitado a decir que el propio Zaplana votó ayer a favor en el Congreso.
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Andalucía, a lo largo de su historia, ha forjado una robusta y sólida identidad que le confiere un carácter singular como pueblo, asentado desde épocas milenarias en un ámbito geográfico diferenciado, espacio de encuentro y de diálogo entre civilizaciones diversas. Nuestro valioso patrimonio social y cultural es parte esencial de España, en la que andaluces y andaluzas nos reconocemos, compartiendo un mismo proyecto basado en los valores de justicia, libertad y seguridad, consagrados en la Constitución de 1978, baluarte de los derechos y libertades de todos los pueblos de España.
Andalucía ha compilado un rico acervo cultural por la confluencia de una multiplicidad de pueblos y de civilizaciones, dando sobrado ejemplo de mestizaje humano a través de los siglos.
La interculturalidad de prácticas, hábitos y modos de vida se ha expresado a lo largo del tiempo sobre una unidad de fondo que acrisola una pluralidad histórica, y se manifiesta en un patrimonio cultural tangible e intangible, dinámico y cambiante, popular y culto, único entre las culturas del mundo.
Esta síntesis perfila una personalidad andaluza construida sobre valores universales, nunca excluyentes. Y es que Andalucía, asentada en el sur de la península ibérica, es un territorio de gran diversidad paisajística, con importantes cadenas montañosas y con gran parte de su territorio articulado en torno y a lo largo del río Guadalquivir, que abierta al Mediterráneo y al Atlántico por una dilatada fachada marítima, constituye un nexo de unión entre Europa y el continente africano. Un espacio de frontera que ha facilitado contactos y diálogos entre norte y sur, entre los arcos mediterráneo y atlántico, y donde se ha configurado como hecho diferencial un sistema urbano medido en clave humana.
Estos rasgos, entre otros, no son sólo sedimentos de la tradición, sino que constituyen una vía de expansión de la cultura andaluza en España y el mundo y una aportación contemporánea a las culturas globales. El pueblo andaluz es heredero, por tanto, de un vasto cimiento de civilización que Andalucía puede y debe aportar a la sociedad contemporánea, sobre la base de los principios irrenunciables de igualdad, democracia y convivencia pacífica y justa.
El ingente esfuerzo y sacrificio de innumerables generaciones de andaluces y andaluzas a lo largo de los tiempos se ha visto recompensado en la reciente etapa democrática, que es cuando Andalucía expresa con más firmeza su identidad como pueblo a través de la lucha por la autonomía plena. En los últimos 25 años, Andalucía ha vivido el proceso de cambio más intenso de nuestra historia y se ha acercado al ideal de Andalucía libre y solidaria por la que luchara incansablemente Blas Infante, a quien el Parlamento de Andalucía, en un acto de justicia histórica, reconoce como Padre de la Patria Andaluza en abril de 1985.
Ese ideal autonomista hunde sus raíces en nuestra historia contemporánea.
El primer texto que plasma la voluntad política de que Andalucía se constituya como entidad política con capacidad de autogobierno es la Constitución Federal Andaluza, redactada en Antequera en 1883. En la Asamblea de Ronda de 1918 fueron aprobados la bandera y el escudo andaluces.
Durante la II República el movimiento autonomista cobra un nuevo impulso.
En 1933 las Juntas Liberalistas de Andalucía aprueban el himno andaluz, se forma en Sevilla la Pro-Junta Regional Andaluza y se proyecta un Estatuto. Tres años más tarde, la Guerra Civil rompe el camino de la autonomía al imposibilitar la tramitación parlamentaria de un Estatuto ya en ciernes.
Esta vocación de las Juntas Liberalistas lideradas por Blas Infante por la consecución del autogobierno, por alcanzar una Andalucía libre y solidaria en el marco de la unidad de los pueblos de España, por reivindicar el derecho a la autonomía y la posibilidad de decidir su futuro, emergió años más tarde con más fuerza y respaldo popular.
Las manifestaciones multitudinarias del 4 de diciembre de 1977 y el referéndum de 28 de febrero de 1980 expresaron la voluntad del pueblo andaluz de situarse en la vanguardia de las aspiraciones de autogobierno de máximo nivel en el conjunto de los pueblos de España. Desde Andalucía se dio un ejemplo extraordinario de unidad a la hora de expresar una voluntad inequívoca por la autonomía plena frente a los que no aceptaban que fuéramos una nacionalidad en el mismo plano que las que se acogían al artículo 151 de la Constitución.
Andalucía ha sido la única Comunidad que ha tenido una fuente de legitimidad específica en su vía de acceso a la autonomía, expresada en las urnas mediante referéndum, lo que le otorga una identidad propia y una posición incontestable en la configuración territorial del Estado.
El Manifiesto andalucista de Córdoba describió a Andalucía como realidad nacional en 1919, cuyo espíritu los andaluces encauzaron plenamente a través del proceso de autogobierno recogido en nuestra Carta Magna. En 1978 los andaluces dieron un amplio respaldo al consenso constitucional.
Hoy, la Constitución, en su artículo 2, reconoce a Andalucía como una nacionalidad en el marco de la unidad indisoluble de la nación española.
Todo este caudal de esfuerzos, del que el Estatuto de Autonomía ratificado por los andaluces el 20 de octubre de 1981 ha sido herramienta fundamental, nos permite hoy abordar la construcción de un nuevo proyecto que ponga en valor y aproveche todas las potencialidades actuales de Andalucía.
Hoy, los argumentos que construyen la convivencia de los andaluces y los anhelos de éstos nacen de un nuevo proyecto histórico que debe permitirnos afrontar con garantías los retos de un tiempo nuevo, definido por los profundos cambios geopolíticos, económicos, culturales y tecnológicos ocurridos en el mundo y por la posición de España en el contexto internacional. Si durante el último cuarto de siglo se han producido transformaciones intensas en el mundo, estos cambios han sido particularmente acentuados en Andalucía, donde en ese periodo hemos pasado del subdesarrollo económico y cultural a un panorama similar al de las sociedades más avanzadas, como ejemplifica la inversión de nuestros flujos migratorios.
Después de casi tres décadas de ejemplar funcionamiento, resulta evidente que el Estado de las Autonomías implantado por la Constitución de 1978 ha producido en estos años un rápido y eficaz proceso de descentralización.
Ahora bien, transcurrida esta fructífera etapa de experiencia autonómica se hacen necesarias reformas que modernicen el modelo territorial.
Reformas para profundizar el autogobierno, extrayendo todas las posibilidades descentralizadoras que ofrece la Constitución para aproximar la Administración a la ciudadanía. Reformas que al mismo tiempo desarrollen y perfeccionen los mecanismos de cohesión territorial, solidaridad y cooperación institucional. Se trata, pues, de un proceso de modernización del Estado de las Autonomías que sólo es posible desde una visión global y plural de España que Andalucía siempre ha tenido.
Hoy, como ayer, partimos de un principio básico, el que planteó Andalucía hace 25 años y que mantiene plenamente su vigencia: Igualdad no significa uniformidad. En España existen singularidades y hechos diferenciales.
Andalucía los respeta y reconoce sin duda alguna. Pero, con la misma rotundidad, no puede consentir que esas diferencias sirvan como excusas para alcanzar determinados privilegios. Andalucía respeta y respetará la diversidad pero no permitirá la desigualdad ya que la propia Constitución Española se encarga de señalar en su artículo 139.1 que todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado.
El grado de desarrollo económico, social y cultural de Andalucía ha sido posible gracias al Estatuto de Autonomía. Un texto que ha favorecido la convivencia armónica, el desarrollo político, social y económico de esta tierra y la recuperación de la autoestima de un pueblo que hoy tiene voz propia en el Estado de las Autonomías, tal y como establece la Constitución Española de 1978.
Se trata, en definitiva, de conseguir un Estatuto para el siglo XXI, un instrumento jurídico que impulse el bienestar, la igualdad y la justicia social, dentro del marco de cohesión y solidaridad que establece la Constitución.
Por ello, y como expresión de su voluntad colectiva representada políticamente a través del Parlamento, el pueblo andaluz ratifica el presente Estatuto de Autonomía de Andalucía, como renovación del compromiso manifestado el 28-F de 1980.
Aprobada por el Pleno del Parlamento Andaluz en sesión celebrada el día 2 de mayo de 2006
24 de octubre de 2006.
20 de octubre de 2006.
19 de octubre de 2006.
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