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Menos mal que existe el menos malo

por Jorge López Ave
Colectivo Cádiz Rebelde


... La generosidad para con la socialdemocracia, aparte de razones históricas conocidas, tiene sus raíces en los miedos que siembran –con éxito demostrable- con que son ellos o la derecha, que nos juntamos a ellos o viene la derecha, que miremos para otro lado y los apoyemos o gana la derecha, que ellos podrán equivocarse pero la derecha es mucho peor y mil etcéteras.

Estos fantasmas se azuzan con especial fuerza cuando se aproximan elecciones (sea del tipo que sean) y los votos anticapitalistas hacen falta para ganar a lo que ellos llaman derecha y que en realidad son sus cómplices inseparables en dar vida al sistema. La criatura tiene incluso nombre: voto útil. Es curioso, los radicales, antisistema, utópicos e hijos del neolítico somos portadores de votos útiles, cuando les interesa....



Justificado como apoyo táctico, mal menor o qué otra cosa vamos a hacer, las organizaciones políticas socialdemócratas que aceptan el marco institucional con absoluta pleitesía y devoción porque son parte insoldable de él, suelen recibir el apoyo necesario de personas de izquierdas que no comulgan en absoluto con el proyecto político socialdemócrata. Y este espaldarazo lo reciben en forma de votos inconfesables, consumiendo los medios de comunicación de sus empresas, o repitiendo las versiones de los hechos y las pseudo realidades, que a diario nos presentan al resto de la sociedad.

Los hombres y mujeres que gravitan en el entorno de la izquierda anticapitalista, y que alimentan, sin pretenderlo, los estómagos de una socialdemocracia que se vende –con calculado interés- como el “centroizquierda”, lo hacen pese a saber que mil veces los han traicionado, que representan una concepción del mundo diametralmente opuesta y que jamás se podrá contar con ellos para construir un mundo mejor.

La generosidad para con la socialdemocracia, aparte de razones históricas conocidas, tiene sus raíces en los miedos que siembran –con éxito demostrable- con que son ellos o la derecha, que nos juntamos a ellos o viene la derecha, que miremos para otro lado y los apoyemos o gana la derecha, que ellos podrán equivocarse pero la derecha es mucho peor y mil etcéteras. Estos fantasmas se azuzan con especial fuerza cuando se aproximan elecciones (sea del tipo que sean) y los votos anticapitalistas hacen falta para ganar a lo que ellos llaman derecha y que en realidad son sus cómplices inseparables en dar vida al sistema. La criatura tiene incluso nombre: voto útil. Es curioso, los radicales, antisistema, utópicos e hijos del neolítico somos portadores de votos útiles, cuando les interesa.

De nada parece servir que, una y otra vez, apliquen la misma política económica (o peor) que esa temida derecha, que roben de las arcas públicas como siempre hizo su mentada derecha, que se atropellen derechos sociales y civiles como si gobernara la derecha, que se esté al servicio de las grandes trasnacionales como siempre ha hecho la derecha, de ser la pata indispensable, en suma, para consolidar el capitalismo más neoliberal e inhumano que jamás se haya conocido. La socialdemocracia parece tener la pócima perfecta para adormecer a quien se distraiga y hacer ver a la izquierda que puede irnos peor (sin ellos), y cual magos, convencernos de que no son lo que parecen, que hay matices, peros y años de lucha común, (¿dije lucha común?) contra un enemigo con el que, por cierto, hacen pingües negocios. Aunque esto –cuando se descubre- se nos diga que es coyuntural y anecdótico.

Es peor aún cuando los que asumen la teoría del menos malo, sostienen que la socialdemocracia es la primera fase para algo que vendrá luego y que llamamos socialismo, aunque ellos también hayan usurpado el nombre para prostituir la palabra. Es peor, porque es darles mérito de primer peldaño de una escalera común que, desde tiempos de Lenin y Kerensky, sabemos que no es así, que se trata de ideologías distintas e incompatibles, por mucho que se disfracen y se acerquen con la palabra compañero, el buen tono y la mejor sonrisa.

Es evidente que cuando las contradicciones de clase y la lucha revolucionaria avanza, la socialdemocracia se le puede ver con claridad meridiana donde se ubica siempre, esto es, al otro lado de la trinchera, disparando con todas sus municiones para defender el sistema que los alimenta. Llegado el caso, es seguro que habrá a algún compañero o compañera, que quiera ver en las balas que disparan, un calibre menor del representante de la derecha que dispara a su vera, pero también contra nuestra trinchera. Cuestión de lentes.

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Comentarios

  1. El tiempo nos puede dar la razón a aquellos locos extremistas.

    Sobre el año 1.976, cuando se empezaban a respirar otros aires en España por la presión que ejercía el pueblo que por fin había despertado de su letargo, fuimos muchos, aunque no los suficientes, los que nos decantamos por integrarnos en partidos marxistas leninistas; que veíamos a los partidos socialistas e incluso comunistas históricos como unas herramientas al servicio del capital. El ejemplo lo tuvimos en Italia donde el partido comunista llegó a gobernar y los derechos sociales brillaron por su ausencia. Por eso apostábamos por otro tipo de política y de gobierno y por el antiimperialismo yanqui.

    Han pasado muchos años, la sociedad política española o europea poco ha cambiado a pesar de la alternancia en el poder de partidos como el socialista; la presión americana en las decisiones no ha desaparecido; pero si que ha cambiado el talante revolucionario de los que estábamos y hoy no estamos, con la gravedad de que nadie nos ha sucedido.

    Formamos una isla de inconformistas, de sufridores sociales que vemos lo que está ocurriendo pero que no llegamos a solucionar nada.

    Tememos que lleguen las elecciones porque frente a nuestro talante democrático se encuentra el engaño del sistema democrático y nos negamos a participar en el juego controlado del capital que tiene montado dentro de él.

    Pero entonces, ¿que hacemos?, ¿qué votamos? ¿que postura tomamos?, que no beneficie al capital; porque siempre a nuestro comportamiento le sacan ellos mas utilidad que nosotros, pues cada vez somos menos.

    Lamentablemente considero que somos una especie a extinguir, aunque mantenga mis ideas hasta el final.

    Frente al socialismo internacional se está perpetuando el capitalismo sin horizontes de caducidad.

    Comentario de Juan hace 3 años y 38 meses


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