La Otra Mirada
Juan Antonio - 05-03-2006 19:30:50 | Categoria: Reflexiones

La Duquesa
El pasado 28 de febrero, con motivo de la celebración del Día de Andalucía, se llevó a cabo en el Teatro Maestranza de Sevilla el acto más heterodoxo y servil que jamás pudo imaginar Pablo Iglesias o Largo Caballero.
De la mano del Presidente andaluz, Manuel Chaves, el socialismo sevillano procedió a la coronación y nombramiento como Hija Predilecta de Andalucía de la Duquesa de Alba.
Este socialismo localista (taifado del resto de las provincias andaluzas) que tanto gusta de capillitas y meapilas, emulsionado con el incienso de las cofradías, los cuadros taurinos y el más rancio folclore, necesitaba de un icono como el de doña Cayetana para instaurar de una forma definitiva la satrapía chavista.
De la mano del Presidente andaluz, Manuel Chaves, el socialismo sevillano procedió a la coronación y nombramiento como Hija Predilecta de Andalucía de la Duquesa de Alba.
Este socialismo localista (taifado del resto de las provincias andaluzas) que tanto gusta de capillitas y meapilas, emulsionado con el incienso de las cofradías, los cuadros taurinos y el más rancio folclore, necesitaba de un icono como el de doña Cayetana para instaurar de una forma definitiva la satrapía chavista.
Un chocheante poeta, Carlos Edmundo de Ory, vomitaba bochornosos panegíricos (cercanos al surrealismo sevillano de Carlos Jesús, el del planeta Raticulín) sobre la Duquesa: "metasevillana, duquesa del amanecer, duquesa de la aurora, duquesa del alba, más que aristócrata artistócrata, dionisíaca, estilista de la marginalización", mientras a las puertas del teatro la pacífica manifestación de los obreros del S.O.C. era la memoria histórica de millones de andaluces que, despreciados por una aristocracia zángana, han tenido que sobrevivir a base de exilio, emigración y subsidio.
Una aristocracia latifundista, ociosa, holgazana, negligente y poltronera, que se fundía en los garitos y timbas de la capital de España las plusvalías del esfuerzo y el sudor de los andaluces. Los manifestantes fueron innecesariamente apaleados por las fuerzas de seguridad, en tanto que la Hija Predilecta de Andalucía no dudaba en calificarlos, literalmente, como un grupo de vulgares "delincuentes"; palabras con las que confirmaba lo oportuno de su nombramiento.
El sainete del Teatro Maestranza terminaba el pasado jueves con la justificación del nombramiento por parte de Manolo Chaves. "Es una figura relevante, ha hecho mucho andalucismo, ha defendido Andalucía y se siente andaluza". Pensé, por un momento, en Blas Infante; en su cruel asesinato en el kilómetro 4 de la carretera de Sevilla a Carmona, muy parecido al de mi abuelo Manuel, también por defender la libertad. Salieron del oscuro recuerdo las manifestaciones del 4 de diciembre de 1977, banderas blancas y verdes por Andalucía y no alcancé a ver en ningún acto a esta Hija Predilecta que tanto ha hecho por Andalucía. Tuve, por un instante, un inconmensurable sentimiento de indignación.
Una aristocracia latifundista, ociosa, holgazana, negligente y poltronera, que se fundía en los garitos y timbas de la capital de España las plusvalías del esfuerzo y el sudor de los andaluces. Los manifestantes fueron innecesariamente apaleados por las fuerzas de seguridad, en tanto que la Hija Predilecta de Andalucía no dudaba en calificarlos, literalmente, como un grupo de vulgares "delincuentes"; palabras con las que confirmaba lo oportuno de su nombramiento.
El sainete del Teatro Maestranza terminaba el pasado jueves con la justificación del nombramiento por parte de Manolo Chaves. "Es una figura relevante, ha hecho mucho andalucismo, ha defendido Andalucía y se siente andaluza". Pensé, por un momento, en Blas Infante; en su cruel asesinato en el kilómetro 4 de la carretera de Sevilla a Carmona, muy parecido al de mi abuelo Manuel, también por defender la libertad. Salieron del oscuro recuerdo las manifestaciones del 4 de diciembre de 1977, banderas blancas y verdes por Andalucía y no alcancé a ver en ningún acto a esta Hija Predilecta que tanto ha hecho por Andalucía. Tuve, por un instante, un inconmensurable sentimiento de indignación.

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