Club Baloncesto Málaga: El mejor equipo de Europa
Juan Antonio - 29-01-2006 00:21:32 | Categoria: Málaga

Lo dicen los números: el Unicaja es ahora mismo el mejor equipo de Europa. “El equipo que mejor lo ha hecho en Europa hasta ahora”, matiza con sensatez Scariolo.
Nadie les tose en la Euroliga, donde cosechan nueve triunfos seguidos y atesoran el mejor balance. Su juego asombra y no conoce límites. Ni siquiera el fastuoso OAKA ni el reluciente verde del Panathinaikos puso freno a un Unicaja en cuadro pero ávido de un triunfo con grandes dosis de épica. “El equipo tiene una identidad clara y cada vez es más competitivo y ambicioso”, explica el técnico, prudente: “ser grande quiere decir ser grande en la cabeza”. Pero una de sus víctimas, Messina, avisa: “harán algo grande”
El Unicaja lleva años instalado entre los grandes del baloncesto español y entre las plantillas más competitivas de Europa pero, en los últimos años, parecía atenazarle un trauma a la hora de acometer el reto continental. No conseguía rendir de acuerdo a las expectativas y por ello la Europa baloncestística no terminaba de reconocer al club malagueño entre los grandes, los aspirantes a cualquier cosa.
El equipo andaluz ha terminado con el trauma. Lo ha aniquilado a golpe de victorias, logrando una especie de liberación que le hace sentir una enorme seguridad en el juego, una sensación de imbatibilidad que... bueno, es real. Y es que el Unicaja acumula nueve victorias consecutivas y la mera mención de su nombre ya asusta allá donde va.
El conjunto entrenado por Sergio Scariolo es a día de hoy, números en la mano, el mejor de Europa. Sólo el Panathinaikos iguala su impresionante balance 10-2... pero precisamente las dos derrotas del equipo heleno, superpotencia continental, han llegado a manos de Unicaja. La trayectoria malagueña es abrumadora, pues no sólo hay que acudir a las victorias, a las gestas y a la entidad de los derrotados, sino que conviene recordar que sus dos derrotas (en Madrid y Moscú) llegaron únicamente por un mal tercer periodo.
Nadie les tose en la Euroliga, donde cosechan nueve triunfos seguidos y atesoran el mejor balance. Su juego asombra y no conoce límites. Ni siquiera el fastuoso OAKA ni el reluciente verde del Panathinaikos puso freno a un Unicaja en cuadro pero ávido de un triunfo con grandes dosis de épica. “El equipo tiene una identidad clara y cada vez es más competitivo y ambicioso”, explica el técnico, prudente: “ser grande quiere decir ser grande en la cabeza”. Pero una de sus víctimas, Messina, avisa: “harán algo grande”
El Unicaja lleva años instalado entre los grandes del baloncesto español y entre las plantillas más competitivas de Europa pero, en los últimos años, parecía atenazarle un trauma a la hora de acometer el reto continental. No conseguía rendir de acuerdo a las expectativas y por ello la Europa baloncestística no terminaba de reconocer al club malagueño entre los grandes, los aspirantes a cualquier cosa.
El equipo andaluz ha terminado con el trauma. Lo ha aniquilado a golpe de victorias, logrando una especie de liberación que le hace sentir una enorme seguridad en el juego, una sensación de imbatibilidad que... bueno, es real. Y es que el Unicaja acumula nueve victorias consecutivas y la mera mención de su nombre ya asusta allá donde va.
El conjunto entrenado por Sergio Scariolo es a día de hoy, números en la mano, el mejor de Europa. Sólo el Panathinaikos iguala su impresionante balance 10-2... pero precisamente las dos derrotas del equipo heleno, superpotencia continental, han llegado a manos de Unicaja. La trayectoria malagueña es abrumadora, pues no sólo hay que acudir a las victorias, a las gestas y a la entidad de los derrotados, sino que conviene recordar que sus dos derrotas (en Madrid y Moscú) llegaron únicamente por un mal tercer periodo.
“Yo corregiría el término de ‘el mejor equipo de Europa’ por ‘el equipo que mejor lo ha hecho en Europa hasta ahora’”, asegura Sergio Scariolo, prudente pero orgulloso porque “no ha sido un camino fácil, bien sea por la calidad de los rivales y por los contratiempos que estamos teniendo en modo de lesiones”.
El capitán del equipo, Berni Rodríguez, también apela “a tener los pies en el suelo, sabiendo que tenemos que disfrutar del orgullo de tener el mejor balance de Europa, pero también que no hay nada hecho”.
“No creo que sea cuestión de racha”, dice Scariolo, quien subraya que “el equipo ha hecho suya una identidad clara a nivel técnico-táctico, sintiéndose dueños de un sistema y eficaces en defensa”. El entrenador ve “fundamental la unión mental del equipo, lo que hace que sea cada vez más competitivo y ambicioso”.
Y, además, ve “margen de mejora, especialmente en defensa”. También podría hacerlo con la pronta recuperación de Nicevic, aunque el italiano avisa: “hay que tener cuidado, la reincorporación de jugadores en un equipo con este equilibrio y reparto es siempre un momento crítico”.
Gesta monumental en Atenas. El Unicaja voló por encima del potentísimo Panathinaikos.
La última gesta del Unicaja ha sido mayúscula. Le recibía el Panathinaikos, casi unánime favorito al título de la Euroliga, y una apisonadora de baloncesto en lo que va de temporada. Lo hacía en el OAKA, su inexpugnable morada, donde llevaba tanto tiempo sin perder que apenas se recordaba. Y encima el Unicaja viajaba clasificado (con el relax que podría suponer a tantos equipos) y sin puntales tan básicos como Carlos Cabezas, Walter Herrmann y Sandro Nicevic, baja de Makshantev aparte. Dicho de otro modo, con Lázaro como único soporte para Pepe Sánchez en la dirección, sin un solo ‘tres alto’ y con Santiago solo como único ‘center’. En cuadro, vamos.
Y aun así el Unicaja conquistó el OAKA. Jugó un partidazo y batió a un Panathinaikos que también lo hizo. Los griegos ya habían perdido en el Martín Carpena, sí, pero para ganarles en su feudo hizo falta un esfuerzo aun mayor y unas dosis de épica, extraordinariamente alimentadas por los comentaristas de TVE (Ernest Riveras y Joan Creus), que obligan al buen aficionado a guardar el encuentro en la videoteca.
“Es una victoria que nos da seguridad y confianza para jugar buenos partidos y ganarlos”, explica el técnico italiano, que dice que “el resultado tiene importancia pero me hubiera quedado satisfecho aunque nos hubieran metido el triple final y perdido el partido, ya que jugamos 40 minutos bien contra un gran equipo en una cancha complicada, con un arbitraje difícil, sin algunos jugadores y con nuestros reconocidos referentes indiscutibles, Garbajosa y Brown, sin un acierto especialmente alto”. Pese a ello, Scariolo era consciente de que “teníamos que encontrar el modo de meter 90 puntos, porque el Panathinaikos los puede meter contra cualquier defensa”.
El Unicaja tuvo muchas oportunidades para tirar la toalla, para rendirse al poder del Panathinaikos sin que nadie le pudiera culpar por ello. Pudo hacerlo antes del salto inicial, por las bajas y la dificultad del compromiso, tuvo oportunidad luego, cuando el PAO dominaba en la primera mitad, o cuando las decisiones arbitrales parecieron descentrar a jugadores clave. Y qué decir de la recta final, en la que el Panathinaikos dio un tirón que hubiera desmontado a la gran mayoría de equipos continentales, o cuando la proeza requería canastas en cada ataque del último minuto. Pero no lo hizo; Unicaja decidió luchar, competir... y ganar. Porque sabía que podía hacerlo, que a día de hoy ni el temido Panathinaikos es mejor que él. “Somos capaces de ganar fuera, en pistas difíciles como ésta. Tuvimos una mentalidad muy fuerte y nos sobrepusimos al hándicap de los árbitros y a un final igualado y difícil”, explica Berni Rodríguez.
Daniel Santiago se hizo el amo de la zona gracias a las asistencias de sus compañeros y Pepe Sánchez dio una lección magistral de dirección y de anotación, con triples inverosímiles que dieron a los suyos la iniciativa. Brown y Garbajosa no estuvieron en sus números, pero sumaron como el que más, especialmente en momentos difíciles.
Pero el héroe tiene un apellido muy castizo, poco acorde con su sangre fría. Se llama Berni Rodríguez y está rompiendo moldes esta temporada.
Él asumió la responsabilidad. Un cambio de mano y valiente penetración en el último minuto situó el 88-90, y tras responder Lakovic y Spanoulis a un magistral triple de Pepe Sánchez, el propio Berni se recorrió la pista y con un reverso dejó sentado a Lakovic para anotar una bandeja que sellaba el épico 93-95 final. Ganador nato, siempre vital en cada logro histórico de su club (su Copa del Rey 2004 fue antológica), por fin pudo poner su sello incontestable a un triunfo para el recuerdo. “Berni selección”, reclamaba un eufórico y sensato Ernest Riveras.
“La primera acción estaba entrenada, me había quedado con un hombre más grande y me fui para dentro”, recuerda Berni, que en la canasta de la victoria no tuvo “tiempo para pensar. Corrí hacia canasta porque quedaba poco tiempo y no me tiempo a darle muchas vueltas”.
¿Dónde está el límite?
Queda mucha temporada para pensar en la Final Four y el título de la Euroliga, demasiada si añadimos la complicación de las lesiones y la corta rotación de hombres interiores que maneja hoy en día Scariolo. Pero sin embargo ya no hay duda: este Unicaja aspira a todo y no tiene nada que envidiar a ningún equipo del continente. Praga podría ser este año bastante más que un interesante destino turístico para los aficionados malagueños.
“Es un equipo importante en Europa con grandes entrenadores, jugadores y aficionados. Harán algo grande”, dijo Ettore Messina tras la derrota en Málaga de su CSKA. Lógicamente, desde el equipo se trata de esquivar la euforia. Así, Berni Rodríguez sabe que “estamos a la altura de cualquiera, pero también podemos perder con cualquiera” y Sergio Scariolo fija “el nivel de ambición global alto, sin topes mínimos, pero por otro lado tenemos que centrarlos exclusivamente en lo que tenemos en nuestra mano: el entrenamiento y partido siguiente”.
“Mirar demasiado adelante es síntoma de fracaso”, afirma el técnico, que no olvida cómo “después de haber ganado en Barcelona no estuvimos suficientemente maduros y lo pagamos”. Por ello, “cuanto más y mejor trabajemos y con menos arrogancia hablemos, mejor”, tratando de abstraerse de un entorno que no ha
sido testigo nunca de una trayectoria europea parecida y vive un ambiente de euforia. “Tiene que reinar el equilibrio en el equipo, la depresión y la euforia son nuestros grandes enemigos. No podemos evitar el entusiasmo a nuestro alrededor, si no para qué ganamos, pero tenemos que controlarlo... ser grande quiere decir ser grande en la cabeza”, añade.
El capitán del equipo, Berni Rodríguez, también apela “a tener los pies en el suelo, sabiendo que tenemos que disfrutar del orgullo de tener el mejor balance de Europa, pero también que no hay nada hecho”.
“No creo que sea cuestión de racha”, dice Scariolo, quien subraya que “el equipo ha hecho suya una identidad clara a nivel técnico-táctico, sintiéndose dueños de un sistema y eficaces en defensa”. El entrenador ve “fundamental la unión mental del equipo, lo que hace que sea cada vez más competitivo y ambicioso”.
Y, además, ve “margen de mejora, especialmente en defensa”. También podría hacerlo con la pronta recuperación de Nicevic, aunque el italiano avisa: “hay que tener cuidado, la reincorporación de jugadores en un equipo con este equilibrio y reparto es siempre un momento crítico”.
Gesta monumental en Atenas. El Unicaja voló por encima del potentísimo Panathinaikos.
La última gesta del Unicaja ha sido mayúscula. Le recibía el Panathinaikos, casi unánime favorito al título de la Euroliga, y una apisonadora de baloncesto en lo que va de temporada. Lo hacía en el OAKA, su inexpugnable morada, donde llevaba tanto tiempo sin perder que apenas se recordaba. Y encima el Unicaja viajaba clasificado (con el relax que podría suponer a tantos equipos) y sin puntales tan básicos como Carlos Cabezas, Walter Herrmann y Sandro Nicevic, baja de Makshantev aparte. Dicho de otro modo, con Lázaro como único soporte para Pepe Sánchez en la dirección, sin un solo ‘tres alto’ y con Santiago solo como único ‘center’. En cuadro, vamos.
Y aun así el Unicaja conquistó el OAKA. Jugó un partidazo y batió a un Panathinaikos que también lo hizo. Los griegos ya habían perdido en el Martín Carpena, sí, pero para ganarles en su feudo hizo falta un esfuerzo aun mayor y unas dosis de épica, extraordinariamente alimentadas por los comentaristas de TVE (Ernest Riveras y Joan Creus), que obligan al buen aficionado a guardar el encuentro en la videoteca.
“Es una victoria que nos da seguridad y confianza para jugar buenos partidos y ganarlos”, explica el técnico italiano, que dice que “el resultado tiene importancia pero me hubiera quedado satisfecho aunque nos hubieran metido el triple final y perdido el partido, ya que jugamos 40 minutos bien contra un gran equipo en una cancha complicada, con un arbitraje difícil, sin algunos jugadores y con nuestros reconocidos referentes indiscutibles, Garbajosa y Brown, sin un acierto especialmente alto”. Pese a ello, Scariolo era consciente de que “teníamos que encontrar el modo de meter 90 puntos, porque el Panathinaikos los puede meter contra cualquier defensa”.
El Unicaja tuvo muchas oportunidades para tirar la toalla, para rendirse al poder del Panathinaikos sin que nadie le pudiera culpar por ello. Pudo hacerlo antes del salto inicial, por las bajas y la dificultad del compromiso, tuvo oportunidad luego, cuando el PAO dominaba en la primera mitad, o cuando las decisiones arbitrales parecieron descentrar a jugadores clave. Y qué decir de la recta final, en la que el Panathinaikos dio un tirón que hubiera desmontado a la gran mayoría de equipos continentales, o cuando la proeza requería canastas en cada ataque del último minuto. Pero no lo hizo; Unicaja decidió luchar, competir... y ganar. Porque sabía que podía hacerlo, que a día de hoy ni el temido Panathinaikos es mejor que él. “Somos capaces de ganar fuera, en pistas difíciles como ésta. Tuvimos una mentalidad muy fuerte y nos sobrepusimos al hándicap de los árbitros y a un final igualado y difícil”, explica Berni Rodríguez.
Daniel Santiago se hizo el amo de la zona gracias a las asistencias de sus compañeros y Pepe Sánchez dio una lección magistral de dirección y de anotación, con triples inverosímiles que dieron a los suyos la iniciativa. Brown y Garbajosa no estuvieron en sus números, pero sumaron como el que más, especialmente en momentos difíciles.
Pero el héroe tiene un apellido muy castizo, poco acorde con su sangre fría. Se llama Berni Rodríguez y está rompiendo moldes esta temporada.
Él asumió la responsabilidad. Un cambio de mano y valiente penetración en el último minuto situó el 88-90, y tras responder Lakovic y Spanoulis a un magistral triple de Pepe Sánchez, el propio Berni se recorrió la pista y con un reverso dejó sentado a Lakovic para anotar una bandeja que sellaba el épico 93-95 final. Ganador nato, siempre vital en cada logro histórico de su club (su Copa del Rey 2004 fue antológica), por fin pudo poner su sello incontestable a un triunfo para el recuerdo. “Berni selección”, reclamaba un eufórico y sensato Ernest Riveras.
“La primera acción estaba entrenada, me había quedado con un hombre más grande y me fui para dentro”, recuerda Berni, que en la canasta de la victoria no tuvo “tiempo para pensar. Corrí hacia canasta porque quedaba poco tiempo y no me tiempo a darle muchas vueltas”.
¿Dónde está el límite?
Queda mucha temporada para pensar en la Final Four y el título de la Euroliga, demasiada si añadimos la complicación de las lesiones y la corta rotación de hombres interiores que maneja hoy en día Scariolo. Pero sin embargo ya no hay duda: este Unicaja aspira a todo y no tiene nada que envidiar a ningún equipo del continente. Praga podría ser este año bastante más que un interesante destino turístico para los aficionados malagueños.
“Es un equipo importante en Europa con grandes entrenadores, jugadores y aficionados. Harán algo grande”, dijo Ettore Messina tras la derrota en Málaga de su CSKA. Lógicamente, desde el equipo se trata de esquivar la euforia. Así, Berni Rodríguez sabe que “estamos a la altura de cualquiera, pero también podemos perder con cualquiera” y Sergio Scariolo fija “el nivel de ambición global alto, sin topes mínimos, pero por otro lado tenemos que centrarlos exclusivamente en lo que tenemos en nuestra mano: el entrenamiento y partido siguiente”.
“Mirar demasiado adelante es síntoma de fracaso”, afirma el técnico, que no olvida cómo “después de haber ganado en Barcelona no estuvimos suficientemente maduros y lo pagamos”. Por ello, “cuanto más y mejor trabajemos y con menos arrogancia hablemos, mejor”, tratando de abstraerse de un entorno que no ha
sido testigo nunca de una trayectoria europea parecida y vive un ambiente de euforia. “Tiene que reinar el equilibrio en el equipo, la depresión y la euforia son nuestros grandes enemigos. No podemos evitar el entusiasmo a nuestro alrededor, si no para qué ganamos, pero tenemos que controlarlo... ser grande quiere decir ser grande en la cabeza”, añade.
Pablo Malo de Molina
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Comentarios
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Ya que en el futbol el Málaga va como va, e incluso muchos de vosotros, malagueños, preferís apoyar al Barça; os queda el baloncesto para consolar vuestras ansias de triunfos. Yo no tengo ni una cosa ni otra.
Pero lo que se le ha olvidado a Juan Antonio de decir en su comentario, ES HABLAR DE LA AFICION, DEL AMBIENTE, que rodea al equipo. Yo fui testigo casual, y la verdad es que los malagueños aman a su equipo e incansablemente lo apoyan. Guardo un grato recuerdo de ese pabellon gritando al unisono, vitoreando a su equipo, la banda de musica de aficionados, el viejo, las animadoras, el locutor, la música, los vaivenes en las gradas, .... y así es mas facil ganar.
Enhorabuena a los malagueños y aficionados al baloncesto, como por ejemplo a Juan Antonio, a Pepe Ripoll, y respectivas familias, que tienen la suerte de poder evadirse durante un par de horas de los problemas cotidianos y disfrutar de este deporte.Comentario de Juan hace 3 años y 47 meses
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Lo de este UNICAJA no es normal. Nadie daba un duro por nosotros pero ahí estamos: 3º en la Liga y 1º en la Eurocopa (ganando a grandes equipos como CSKA, PANATINAIKOS,etc.) es increible.
Pero mas increible es la afición, mas increible es el abuelo besando a su cautivo colocado detras de la canasta, mas increible es esa banda de música tocando aunque perdamos de 20 y animando al equipo y al público asistente...
Lo único que tiene malo y veo de esta afición son esos "Aficionados" que cuando el partido va mal o quedan pocos segundos o pocos minutos para que termine el partido prefieren salir para "que no les pille la caravana" eso señores y señoras NO ES PÚBLICO DE UNICAJA.Comentario de Bokeron hace 3 años y 47 meses
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Ayer termino para el Unicaja la primera fase de la Euroliga, una primera fase llana de exitos, en la que hemos podido disfrutar viendo como nuestro equipo ganaba a los mejores de Europa, por lo que nos tenemos que sentir muy safisfechos y felicitar a nuestros jugadores.
Pero hoy un día despues, quisiera llamaros la atención y recordaros que esto no es fruto de casualidad, el Baloncesto Málaga lleva años trabajando con niños de Málaga, lleva años relizando una extraordinaria labor, en las escuelas y haciendo campañas contra el consumo de drogas por parte de la juventud, todo esto me parece un exito mucho mayor.
Os digo esto porque es verdad que los exitos en el deporte nos gustan a todos, pero yo que amo este deporte desde un punto de vista no pasional, pues por lo que lo amo es, por su platicidad, por su tecnica individual, por la variedad de conceptos, por la rapidez con que se desarrolla, por su espectacularidad.
Ya que si alguna vez lo hubiese visto con pasion, no habria podido estar. toda una temporada viendo a un equipo que solo fue capaz, de ganar los tres ultimos partidos de una liga, pues yo soy de los que difrutan tanto con el baloncesto que realiza mi equipo, que con el que reliza el contrario, y a los que no os pase esto, os dare un consejo, cuando perdamos acordaos de la labor que el Baloncesto Malaga hace con los niños.Comentario de Pepe Ripoll hace 3 años y 46 meses
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