Escaleras al Paraiso
Juan Antonio - 02-09-2005 00:35:26 | Categoria: Solidaridad

La verja que separa Melilla de Marruecos tiene 12 kilómetros de longitud. Cada noche, inmigrantes, sobre todo "subsaharianos", intentan cruzarla. Lo hacen con unas rudimentarias escaleras que están hechas por ellos mismos. Lo intentan una y otra vez. Esperando conseguirlo, aguardan en condiciones infrahumanas, en un monte marroquí.
Todas las noches lo intentan, esta noche seguro que también lo intentarán. El miedo que reflejan sus ojos no es comparable con las ánsias que tienen por alcanzar Europa. Sólo una valla, de unos tres metros de altura, les separa de su sueño.
Rudimentarias escaleras construídas por ellos mismos con ramas y telas, algunos afortunados con guantes para evitar la alambrada y mucho sigilo. "Todos vestimos de negro para evitar que la policía y la guardia civil nos vean", ha dicho un inmigrante.
En el primer intento, les ha descubierto la policía marroquí. Toman aire, momento de descanso y nuevamente se han dirigido hacia la verja. Las sirenas les han alertado. Les ha visto la Guardia Civil. Según la Benemérita, en lo que llevamos de año 11.000 personas han intentando cruzar este perímetro de seguridad. "Mañana volveremos a probar. No tenemos prisa. No tenemos nada que perder. Tenemos todo el tiempo del mundo", ha asegurado otro inmigrante.
Esperando su oportunidad viven en Marruecos, en el monte Gugurú. Setecientos hombres de diferentes países subsaharianos, agrupados por nacionalidades, de 20 años de edad media. Comen de un vertedero y de la caridad. Para muchos llegar hasta este lugar ha supuesto dos años de largo viaje e invertir toda su fortuna. Por eso, para ellos, no existe otro destino que el que se encuentra al otro lado de esta verja.
A las seis de la mañana del pasado lunes se oyó un cuerno, y 250 "subsaharianos" surgieron de la maleza y se lanzaron al asalto de la valla que separa Melilla de Marruecos. Avanzaron en tres grupos de unas 80 personas cada uno. Portaban más de cien escaleras para salvar las alambradas. Cincuenta guardias civiles, pertrechados con material antidisturbios, tardaron tres cuartos de hora en rechazarlos. Una docena de los inmigrantes logró entrar en la ciudad autónoma.
Un chaval de 17 años, Yopo Joe, procedente de Camerún no lo consiguió, ... apareció muerto en suelo marroquí.
Para ver el video pincha en
. Si no consigues verlo, prueba aquí
Todas las noches lo intentan, esta noche seguro que también lo intentarán. El miedo que reflejan sus ojos no es comparable con las ánsias que tienen por alcanzar Europa. Sólo una valla, de unos tres metros de altura, les separa de su sueño.
Rudimentarias escaleras construídas por ellos mismos con ramas y telas, algunos afortunados con guantes para evitar la alambrada y mucho sigilo. "Todos vestimos de negro para evitar que la policía y la guardia civil nos vean", ha dicho un inmigrante.
En el primer intento, les ha descubierto la policía marroquí. Toman aire, momento de descanso y nuevamente se han dirigido hacia la verja. Las sirenas les han alertado. Les ha visto la Guardia Civil. Según la Benemérita, en lo que llevamos de año 11.000 personas han intentando cruzar este perímetro de seguridad. "Mañana volveremos a probar. No tenemos prisa. No tenemos nada que perder. Tenemos todo el tiempo del mundo", ha asegurado otro inmigrante.
Esperando su oportunidad viven en Marruecos, en el monte Gugurú. Setecientos hombres de diferentes países subsaharianos, agrupados por nacionalidades, de 20 años de edad media. Comen de un vertedero y de la caridad. Para muchos llegar hasta este lugar ha supuesto dos años de largo viaje e invertir toda su fortuna. Por eso, para ellos, no existe otro destino que el que se encuentra al otro lado de esta verja.
A las seis de la mañana del pasado lunes se oyó un cuerno, y 250 "subsaharianos" surgieron de la maleza y se lanzaron al asalto de la valla que separa Melilla de Marruecos. Avanzaron en tres grupos de unas 80 personas cada uno. Portaban más de cien escaleras para salvar las alambradas. Cincuenta guardias civiles, pertrechados con material antidisturbios, tardaron tres cuartos de hora en rechazarlos. Una docena de los inmigrantes logró entrar en la ciudad autónoma.
Un chaval de 17 años, Yopo Joe, procedente de Camerún no lo consiguió, ... apareció muerto en suelo marroquí.
Para ver el video pincha en
. Si no consigues verlo, prueba aquíUna segunda oleada de "aspirantes a inmigrantes", intentó saltar la valla que separa Marruecos de la ciudad de Melilla. La fuerte presencia de la Guardia Civil, allí destinada, volvió a actuar de forma contundente, con material antidistiturbio ante los "subsaharianos" que, armados de escaleras hechas a mano, pretendían saltar al primer mundo melillense. Los hechos son similares a los ocurridos hace unos días, con la diferencia de que esta vez, la operación se saldó con un camerunés muerto.
Eligieron uno de los puntos más vulnerables del perímetro fronterizo, la franja de 500 metros situada entre el Río Nano y Los Pinos, al norte de la ciudad y muy cerca del paso fronterizo de Farhana. Es una zona abrupta, en la que las autoridades españolas todavía no han duplicado los tres metros de altura de la doble valla que separa Melilla de Marruecos.
Los líderes de los inmigrantes hacen sonar un cuerno. En otras ocasiones han utilizado la llamada de los almuédanos a la oración para lanzar a sus compañeros al asalto.
Cuando el cuerno sonó, un "ejército" de "subsaharianos" salió de la vegetación. En ristre llevaban más de cien escaleras artesanales -algunas de 12 metros de altura- las mismas escaleras de tablones de las que solían valerse hace algunos siglos las mesnadas medievales, y que habían construido en los bosques de los alrededores; las echaron sobre las alambradas y comenzaron a trepar por ellas. Los focos de las torres de vigilancia se encendieron y comenzó "la batalla".
Fue como un asalto medieval. La frontera tiene dos vallas paralelas, entre las que corre una carretera de entre tres y cinco metros de ancho, denominada camino de ronda. Por ella llegaron, a bordo de varios vehículos todoterreno, los refuerzos de la Guardia Civil para auxiliar a sus compañeros, que habían descendido de las garitas e intentaban hacer frente a la avalancha desde el interior del perímetro, echando abajo las escaleras que colocaban los inmigrantes.
Médicos Sin Fronteras afirma que el subsahariano muerto tras una avalancha de inmigrantes que intentaban entrar en Melilla presentaba un hematoma circular en el pecho característico de impactos por balas de caucho. Esta ONG señala que fuentes del hospital informaron verbalmente a uno de sus médicos de que, según la autopsia, la muerte fue debida a una hemorragia interna producida por una fractura del hígado.
El presidente de la ONG Pro Derecho de la Infancia (Prodein), José Palazón, ha afirmado que el inmigrante murió en el intento de pasar a Melilla, un propósito que no logró porque la Guardia Civil utilizó "abundante material antidisturbios". Además, ha denunciado la existencia de un segundo inmigrante muerto después de intentar pasar la doble valla que separa Marruecos de Melilla.
Ante estas acusaciones, organizaciones como SOS Racismo y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) han exigido a las autoridades españolas una investigación exhaustiva "para que no quede duda de si este abuso se ha producido" y que permita aclarar la muerte del camerunés.
CEAR quiere que se establezcan las responsabilidades que puedan derivarse de este suceso, tanto si éstas afectan a autoridades españolas, como si recaen en autoridades marroquíes y lamenta que los intentos de inmigrantes de entrar en España a través de la frontera entre Melilla y Marruecos se relate "como una acción planificada de hombres experimentados en estrategia militar".
La organización política Coalición por Melilla (CpM) pidió hoy que no se vulneren los Derechos Humanos en el control de la inmigración y elevó a dos el número de fallecidos, aunque no existe constancia oficial de este extremo.
La conclusión de la Dirección General de la Guardia Civil es tajante: el inmigrante camerunés Yopo Joe no murió a manos de los agentes del cuerpo durante la avalancha masiva de extracomunitarios en la frontera de Melilla la noche del pasado domingo. Es más, no hay ni siquiera pruebas de que el extranjero resultara malherido en ese asalto. Los especialistas del instituto armado han analizado hasta el último detalle las dos grabaciones de las cámaras perimetrales que registraron todo el asalto de la zona de Rostrogordo sin encontrar un solo indicio de que los funcionarios dispararan o si quiera golpearan a los 'sin papeles'.
De este singular y algo anacrónico suceso pueden extraerse muchas reflexiones, todas dramáticas.
Permitirme cuando menos, una anécdota y una noticia. La anécdota es que los españoles ya hemos mimetizado con absoluta naturalidad los eufemismos del lenguaje políticamente correcto tan de moda en Norteamérica. Si allí les llaman pudorosamente "afroamericanos" a los negros, España ha inventado el no menos cursi término de "subsaharianos" para evitar toda alusión al color -tan hermoso como otro cualquiera- de la piel de estas pobres gentes.
La noticia, por otra parte, es que en la ciudad española de Melilla existe una valla metálica, construida por el gobierno, para impedir que los desheredados del Tercer Mundo entren en lo que ellos ven, muy razonablemente, como el soñado paraíso europeo; ... dejando su vida en el empeño.
Eligieron uno de los puntos más vulnerables del perímetro fronterizo, la franja de 500 metros situada entre el Río Nano y Los Pinos, al norte de la ciudad y muy cerca del paso fronterizo de Farhana. Es una zona abrupta, en la que las autoridades españolas todavía no han duplicado los tres metros de altura de la doble valla que separa Melilla de Marruecos.
Los líderes de los inmigrantes hacen sonar un cuerno. En otras ocasiones han utilizado la llamada de los almuédanos a la oración para lanzar a sus compañeros al asalto.
Cuando el cuerno sonó, un "ejército" de "subsaharianos" salió de la vegetación. En ristre llevaban más de cien escaleras artesanales -algunas de 12 metros de altura- las mismas escaleras de tablones de las que solían valerse hace algunos siglos las mesnadas medievales, y que habían construido en los bosques de los alrededores; las echaron sobre las alambradas y comenzaron a trepar por ellas. Los focos de las torres de vigilancia se encendieron y comenzó "la batalla".
Fue como un asalto medieval. La frontera tiene dos vallas paralelas, entre las que corre una carretera de entre tres y cinco metros de ancho, denominada camino de ronda. Por ella llegaron, a bordo de varios vehículos todoterreno, los refuerzos de la Guardia Civil para auxiliar a sus compañeros, que habían descendido de las garitas e intentaban hacer frente a la avalancha desde el interior del perímetro, echando abajo las escaleras que colocaban los inmigrantes.
Médicos Sin Fronteras afirma que el subsahariano muerto tras una avalancha de inmigrantes que intentaban entrar en Melilla presentaba un hematoma circular en el pecho característico de impactos por balas de caucho. Esta ONG señala que fuentes del hospital informaron verbalmente a uno de sus médicos de que, según la autopsia, la muerte fue debida a una hemorragia interna producida por una fractura del hígado.
El presidente de la ONG Pro Derecho de la Infancia (Prodein), José Palazón, ha afirmado que el inmigrante murió en el intento de pasar a Melilla, un propósito que no logró porque la Guardia Civil utilizó "abundante material antidisturbios". Además, ha denunciado la existencia de un segundo inmigrante muerto después de intentar pasar la doble valla que separa Marruecos de Melilla.
Ante estas acusaciones, organizaciones como SOS Racismo y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) han exigido a las autoridades españolas una investigación exhaustiva "para que no quede duda de si este abuso se ha producido" y que permita aclarar la muerte del camerunés.
CEAR quiere que se establezcan las responsabilidades que puedan derivarse de este suceso, tanto si éstas afectan a autoridades españolas, como si recaen en autoridades marroquíes y lamenta que los intentos de inmigrantes de entrar en España a través de la frontera entre Melilla y Marruecos se relate "como una acción planificada de hombres experimentados en estrategia militar".
La organización política Coalición por Melilla (CpM) pidió hoy que no se vulneren los Derechos Humanos en el control de la inmigración y elevó a dos el número de fallecidos, aunque no existe constancia oficial de este extremo.
La conclusión de la Dirección General de la Guardia Civil es tajante: el inmigrante camerunés Yopo Joe no murió a manos de los agentes del cuerpo durante la avalancha masiva de extracomunitarios en la frontera de Melilla la noche del pasado domingo. Es más, no hay ni siquiera pruebas de que el extranjero resultara malherido en ese asalto. Los especialistas del instituto armado han analizado hasta el último detalle las dos grabaciones de las cámaras perimetrales que registraron todo el asalto de la zona de Rostrogordo sin encontrar un solo indicio de que los funcionarios dispararan o si quiera golpearan a los 'sin papeles'.
De este singular y algo anacrónico suceso pueden extraerse muchas reflexiones, todas dramáticas.
Permitirme cuando menos, una anécdota y una noticia. La anécdota es que los españoles ya hemos mimetizado con absoluta naturalidad los eufemismos del lenguaje políticamente correcto tan de moda en Norteamérica. Si allí les llaman pudorosamente "afroamericanos" a los negros, España ha inventado el no menos cursi término de "subsaharianos" para evitar toda alusión al color -tan hermoso como otro cualquiera- de la piel de estas pobres gentes.
La noticia, por otra parte, es que en la ciudad española de Melilla existe una valla metálica, construida por el gobierno, para impedir que los desheredados del Tercer Mundo entren en lo que ellos ven, muy razonablemente, como el soñado paraíso europeo; ... dejando su vida en el empeño.
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Referencias
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[...] Escaleras al Paraiso
Mañana, esta noche, la que viene, volverá a pasar lo mismo. Cuatro metros de alambre y espinos no son nada contra la marea de la pobreza.
Hace unos meses leí, no recuerdo dónde, que la frontera del estrecho de Gib [...]
Referencia de Los Nadies hace 4 años y 51 meses
Comentarios
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No es cosa nueva, lo digo entristecido...
, ... porque para los melillenses forma parte del paisaje fronterizo.
Así es, doce kilometros de alambrada, siete metros de altura y a solo un metro de "la Vida"; es lo que piensan ellos, vivir, en España; aunque sea en el Centro de Estancia Temporal.
Tuve la oportunidad de conocer a médicos, futbolistas, arquitectos, estudiantes...; eran negros si, pero Personas, como cualquiera de nosotros y solo buscan huir del infierno que tienen por pais para llegar hasta nuestro supuesto ¡¡Paraiso!!.
Podria contaros miles de anécdotas, de historias, e incluso enviaros cientos de fotografias... Aquí os pongo una:

Aqui en Melilla, todos ven, pero ninguno habla.Comentario de Pedro_Melillita hace 4 años y 52 meses
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