Rajoy y el coronel
Juan Antonio - 23-07-2005 08:18:38 | Categoria: Política

Mientras Rajoy se sube al carro de Bush,
un coronel divulga desde Defensa una proclama golpista
La visita a Bush, su presencia inspiradora, le han sentado bien al Rajoy que emula a su Jefe, Aznar. “Voy a hacer una oposición todo lo dura que la actuación del Gobierno exija” afirmó ayer el presidente del PP resumiendo en esa frase las directrices a su grupo parlamentario.
“La situación política va a ser muy dura,
el PP tendrá que ser también muy duro”
“El Partido Comunista de las Tierras Vascas es el brazo político de ETA
y el Gobierno incumple la ley de Partidos al no instar a su ilegalización”
“Rechazamos todo diálogo o negociación con ETA”
“El PP enmendará a la totalidad todos los proyectos de leyes orgánicas con los que se está desmantelado el Estado”
“La reforma educativa atenta contra la Libertad de enseñanza
y renuncia a defender los valores del esfuerzo y el mérito”
En el escenario apocalíptico que vocean los dirigentes del PP, después de su feroz oposición a la negociación en el País Vasco que ha aprobado el Congreso, y a la ley de los matrimonios homosexuales, con grandes manifestaciones en la calle y con el apoyo global de la Iglesia, no es extraño que algunos coroneles pierdan los estribos.
En realidad, el coronel “de cañones” José María Manrique, no ha superado en su proclama golpista, distribuida masivamente por Intranet de Defensa, las alarmas y las llamadas a la revuelta de Rajoy, Acebes o Zaplana, ni las de sus aliados, los obispos:
“Dios no permita que asistamos a la desmembración de España
sin poder hacer nada por defenderla.
¡Dios salve a España!”.
“Ante los últimos acontecimientos siento que se nos está reclamando cada vez con más fuerza y claridad el juramento que hicimos en su día. De nada servirá nuestra vida si no somos congruentes con el sentido que inicialmente le dimos y con lo que juramos defender: La Unidad e Integridad de la Patria (y no olvidemos el alcance del sentido religioso de todo juramento)”.
Cañones y anatemas. ¡¡Cómo está el patio!!
Fuente
el PP tendrá que ser también muy duro”
“El Partido Comunista de las Tierras Vascas es el brazo político de ETA
y el Gobierno incumple la ley de Partidos al no instar a su ilegalización”
“Rechazamos todo diálogo o negociación con ETA”
“El PP enmendará a la totalidad todos los proyectos de leyes orgánicas con los que se está desmantelado el Estado”
“La reforma educativa atenta contra la Libertad de enseñanza
y renuncia a defender los valores del esfuerzo y el mérito”
En el escenario apocalíptico que vocean los dirigentes del PP, después de su feroz oposición a la negociación en el País Vasco que ha aprobado el Congreso, y a la ley de los matrimonios homosexuales, con grandes manifestaciones en la calle y con el apoyo global de la Iglesia, no es extraño que algunos coroneles pierdan los estribos.
En realidad, el coronel “de cañones” José María Manrique, no ha superado en su proclama golpista, distribuida masivamente por Intranet de Defensa, las alarmas y las llamadas a la revuelta de Rajoy, Acebes o Zaplana, ni las de sus aliados, los obispos:
sin poder hacer nada por defenderla.
¡Dios salve a España!”.
“Ante los últimos acontecimientos siento que se nos está reclamando cada vez con más fuerza y claridad el juramento que hicimos en su día. De nada servirá nuestra vida si no somos congruentes con el sentido que inicialmente le dimos y con lo que juramos defender: La Unidad e Integridad de la Patria (y no olvidemos el alcance del sentido religioso de todo juramento)”.
Cañones y anatemas. ¡¡Cómo está el patio!!
Fuente
"Dios no permita que asistamos a la desmembración de España sin poder hacer nada por defenderla. ¡Dios salve a España!".
Con estas palabras, que rememoran los tiempos del nacionalcatolicismo, concluía el mensaje que, a través del servicio de correo electrónico de la Intranet del Ministerio de Defensa, envió el coronel de Artillería José María Manrique a miles de miembros de las Fuerzas Armadas el pasado 26 de junio.
El coronel ha sido sancionado sólo con ocho días de arresto domiciliario como autor de una falta leve, ya que estaba a punto de pasar a la reserva.
Hasta el pasado día 15, el coronel de Artillería de Estado Mayor José María Manrique, de 56 años, era el enlace del Ejército de Tierra en la Dirección General de la Guardia Civil. Hace una semana pasó a la reserva, en aplicación de la ley que determina el cese en el servicio activo de todos los oficiales que no alcancen el grado de general y lleven 33 años en filas.
Su marcha, sin embargo, no ha pasado desapercibida en el seno de las Fuerzas Armadas. El pasado 26 de junio remitió a miles de militares un mensaje de añejos resabios golpistas. Para ello, utilizó el servicio de correo electrónico de la red informática del Ministerio de Defensa. Acudió a la libreta de direcciones y remitió su soflama de forma indiscriminada a los usuarios de la Intranet militar.
El texto comenzaba con el lema "¡¡A España servir hasta morir!!", que fue borrado por orden del ministro José Bono de la ladera de una montaña junto a la Academia de Suboficiales de Talarn (Lleida), lo que desagradó a muchos militares.
A continuación, reproducía algunos artículos de la Constitución, subrayando las siguientes frases: "La indisoluble unidad de la Nación española"; "Las Fuerzas Armadas [tienen como misión] defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional"; o "los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España".
También reproducía la anterior fórmula de juramento a la bandera que, a diferencia de la vigente, compromete a "derramar, si es preciso, en defensa del honor e independencia de la Patria y del orden dentro de ella, hasta la última gota de sangre".
Finalmente, ya de su propia cosecha, afirmaba: "Ante los últimos acontecimientos siento que se nos está reclamando cada vez con más fuerza y claridad el juramento que hicimos en su día. De nada servirá nuestra vida [...] si no somos congruentes con el sentido que inicialmente le dimos y con lo que juramos defender: la unidad e integridad de la Patria (y no olvidemos el alcance del sentido religioso de todo juramento). Espero que, desde cualquier situación en que nos encontremos, Dios no permita que asistamos a la desmembración de España sin poder hacer nada por defenderla. ¡Dios salve a España!".
La soflama recibió algunas respuestas y no todas de adhesión. "No te conozco. No entiendo lo que quieres. En lo sucesivo abstente de remitir correos de este estilo tanto a mí como a mis subalternos", le respondió un mando de la Armada.
Tras comprobar que el coronel, cuyo nombre figuraba al final del texto, era el autor del e-mail y que nadie había utilizado fraudulentamente su clave, se le abrió un expediente y se le sancionó con ocho días de arresto domiciliario. Se calificó su conducta como una falta disciplinaria leve consistente en "hacer reclamaciones o peticiones en términos irrespetuosos o prescindiendo de los cauces reglados". Se le sancionó con la pena mínima, pues las faltas leves pueden castigarse hasta con 30 días de arresto. Las fuentes consultadas admiten que el hecho de que pasara a la reserva pocos días después influyó para que no se aplicase mayor rigor.
Fuentes jurídicas estiman, sin embargo, que la proximidad del pase a la reserva no debió influir en la sanción y que, incluso sin considerar el contenido del e-mail, su conducta debió calificarse como falta grave, sancionable con hasta dos meses de arresto. La ley disciplinaria castiga así el "utilizar para usos particulares medios o recursos de carácter oficial o facilitarlos a un tercero, todo ello cuando no constituya delito".
También, agregan las mismas fuentes, ya entrando en el contenido de la soflama, debió informarse al fiscal, por si existieran indicios de un delito de sedición o, como mínimo, de incitación a la desobediencia colectiva frente al poder legítimo.
Fuente
Con estas palabras, que rememoran los tiempos del nacionalcatolicismo, concluía el mensaje que, a través del servicio de correo electrónico de la Intranet del Ministerio de Defensa, envió el coronel de Artillería José María Manrique a miles de miembros de las Fuerzas Armadas el pasado 26 de junio.
El coronel ha sido sancionado sólo con ocho días de arresto domiciliario como autor de una falta leve, ya que estaba a punto de pasar a la reserva.
Hasta el pasado día 15, el coronel de Artillería de Estado Mayor José María Manrique, de 56 años, era el enlace del Ejército de Tierra en la Dirección General de la Guardia Civil. Hace una semana pasó a la reserva, en aplicación de la ley que determina el cese en el servicio activo de todos los oficiales que no alcancen el grado de general y lleven 33 años en filas.
Su marcha, sin embargo, no ha pasado desapercibida en el seno de las Fuerzas Armadas. El pasado 26 de junio remitió a miles de militares un mensaje de añejos resabios golpistas. Para ello, utilizó el servicio de correo electrónico de la red informática del Ministerio de Defensa. Acudió a la libreta de direcciones y remitió su soflama de forma indiscriminada a los usuarios de la Intranet militar.
El texto comenzaba con el lema "¡¡A España servir hasta morir!!", que fue borrado por orden del ministro José Bono de la ladera de una montaña junto a la Academia de Suboficiales de Talarn (Lleida), lo que desagradó a muchos militares.
A continuación, reproducía algunos artículos de la Constitución, subrayando las siguientes frases: "La indisoluble unidad de la Nación española"; "Las Fuerzas Armadas [tienen como misión] defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional"; o "los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España".
También reproducía la anterior fórmula de juramento a la bandera que, a diferencia de la vigente, compromete a "derramar, si es preciso, en defensa del honor e independencia de la Patria y del orden dentro de ella, hasta la última gota de sangre".
Finalmente, ya de su propia cosecha, afirmaba: "Ante los últimos acontecimientos siento que se nos está reclamando cada vez con más fuerza y claridad el juramento que hicimos en su día. De nada servirá nuestra vida [...] si no somos congruentes con el sentido que inicialmente le dimos y con lo que juramos defender: la unidad e integridad de la Patria (y no olvidemos el alcance del sentido religioso de todo juramento). Espero que, desde cualquier situación en que nos encontremos, Dios no permita que asistamos a la desmembración de España sin poder hacer nada por defenderla. ¡Dios salve a España!".
La soflama recibió algunas respuestas y no todas de adhesión. "No te conozco. No entiendo lo que quieres. En lo sucesivo abstente de remitir correos de este estilo tanto a mí como a mis subalternos", le respondió un mando de la Armada.
Tras comprobar que el coronel, cuyo nombre figuraba al final del texto, era el autor del e-mail y que nadie había utilizado fraudulentamente su clave, se le abrió un expediente y se le sancionó con ocho días de arresto domiciliario. Se calificó su conducta como una falta disciplinaria leve consistente en "hacer reclamaciones o peticiones en términos irrespetuosos o prescindiendo de los cauces reglados". Se le sancionó con la pena mínima, pues las faltas leves pueden castigarse hasta con 30 días de arresto. Las fuentes consultadas admiten que el hecho de que pasara a la reserva pocos días después influyó para que no se aplicase mayor rigor.
Fuentes jurídicas estiman, sin embargo, que la proximidad del pase a la reserva no debió influir en la sanción y que, incluso sin considerar el contenido del e-mail, su conducta debió calificarse como falta grave, sancionable con hasta dos meses de arresto. La ley disciplinaria castiga así el "utilizar para usos particulares medios o recursos de carácter oficial o facilitarlos a un tercero, todo ello cuando no constituya delito".
También, agregan las mismas fuentes, ya entrando en el contenido de la soflama, debió informarse al fiscal, por si existieran indicios de un delito de sedición o, como mínimo, de incitación a la desobediencia colectiva frente al poder legítimo.
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Lamentablemente ya nos hemos dado cuenta (algunos todavía se lo creen), que la lucha de clases en la democracia es una quimera.
El poder, que esta controlado por el capital, lo ostenta quien en cada momento más la interesa a ese capital.
Ese poder, disfrazado de izquierdas o de derechas, según como esté el patio en cada situación, suele pegar dos golpes de efecto para satisfacer a sus votantes, y ¡¡ale!! a seguir aplicando la misma política que el otro. El ejemplo lo tenemos con ZP y la guerra de Irak y los matrimonio Gays.
La historia navega así, y los curritos a seguir soportando las mismas condiciones, los mismos impuestos, la misma falsa calidad de vida.
Esto está organizado y preparado para que el sistema aguante muchos años (mientras les sirva), para que unos pocos sigan ganando mucho dinero, y el bienestar social, la igualdad, etc..., brillen por su ausencia.
Y aquí aparece el tonto del coronel (ni siquiera el imbécil es general), trasnochado, apestando a bolas de alcanfor, cabreado porque ZP quitó las tropas de Irak para que dejaran de limpiarle el culo a los americanos y entusiasmado por las fantasmadas teatrales de la miserable derecha española. Se emociona el descerebrado y dice lo que dice, sin pararse a pensar, que la banca (la de Juan March y las otras), y los empresarios que en su momento apoyaron al Pequeño (por lo de enano) y Gran (por lo que duró) Dictador, les suda un cojon sus declaraciones.
Lo peor es que al final lo ascenderán a general para que se calle, que es una técnica muy empleada en el sistema. ¡¡Vivir para ver!!
Yo de todo esto, al final, me río por no llorar.Comentario de Juan hace 4 años y 53 meses
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