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Adios al Cassette



La mayor fábrica de cassettes del mundo ha cerrado. En los países occidentales el consumo de cintas cassette ha bajado de tal manera, que su venta es residual. La fuerte presencia del formato en países como India o Afganistán no es suficiente para mantener esta industria con vida, pero usted ya lo intuía, ¿cuánto hace que no compra una cinta cassette, aunque más de una vez haya estado a punto de sucumbir a la tentación, ante un sugerente expositor de bar de carretera, siempre preñado de imitadores de Las Grecas o Manolo Escobar?.

Por otro lado, la empresa Sony ha ideado el enésimo sistema anticopy.

El nuevo CD dejará realizar sólo tres copias de su contenido o para guardar datos en el ordenador. La empresa británica First4Internet, que creó la tecnología usada ahora por Sony, aseguró que el nuevo dispositivo no intenta acabar con la obtención de contenidos on line sino de evitar la piratería informal. "Esta tecnología busca disuadir a aquellos consumidores que tratan de hacer toda la cantidad de copias ilegales que se les ocurra", aseguran desde Sony.


Desde su creación en la década de los 60, pasando por su auge en los 80, el cassette llegó a convertirse en un protagonista de la cultura musical en todo el mundo. Era propenso a los cambios de velocidad, al desgaste, a enredarse en el reproductor, pero aún así fue el rey antes de que existieran el formato MP3 y los sitios de internet para bajar música. Sin embargo, los expertos creen que ya no le queda más cinta, al menos en el mundo occidental.

"La producción musical en cassettes tuvo su mejor momento en 1989, cuando se vendieron 83 millones de unidades tan sólo en el Reino Unido", cuenta a la BBC Matt Phillips, de la Industria Fonográfica Británica (BPI, según sus siglas en inglés). "El año pasado, las ventas fueron de apenas 900.000. Está claro que el negocio está en picada", completó. Fue el gigante holandés de la electrónica Philips el que perfeccionó el diseño del cassette en los años 60. Éste fue lanzado como una nueva forma de "entretenimiento portátil" en un mercado que en aquel momento estaba dominado por los discos de vinilo y las grabadoras con grandes carretes. Curiosamente, Philips no cobró regalías por la patente de su cassette y permitió que otras compañías utilizaran su diseño gratuitamente, lo que aseguró la rápida aceptación del nuevo soporte. Así, a mediados de los 80 llegaron a venderse en todo el mundo 900 millones de unidades por año, es decir, el 54% del total de las ventas en el rubro musical.

La industria, sin embargo, se mostró preocupada por algo inherente a los cassettes: que podían grabarse fácilmente en casa. Los empresarios temían la piratería e incluso llegaron a decir que las grabaciones hogareñas estaban "matando a la música", un argumento similar al que hoy se aplica a quienes bajan canciones de internet. Con todo, grabar en casa permitía la creación de una cinta "mezclada", una compilación de temas que con frecuencia se dedicaba a un ser querido.

Este proceso de crear un cassette mixto fue inmortalizado por el escritor británico Nick Hornby en su novela "Alta fidelidad". Incluso hay nostálgicos como el periodista neoryorquino especializado en música Joel Keller que lamentan que los ordenadores personales hayan "matado" a las cintas "mezcladas". Para él, el proceso de arrastrar archivos y quemar un CD es mucho menos romántico y divertido.

Si bien están desapareciendo rápidamente de las casas de discos del Reino Unido, los cassettes parecen haber encontrado una pausa en las librerías. Las cintas aparecieron por primera vez en estos negocios para facilitar títulos a los ciegos. Actualmente, un tercio de los libros en audio se venden en cassette.

"El código Da Vinci" ha sido un éxito también en este soporte: llegó a vender entre 60.000 y 70.000 copias en el Reino Unido. Fuera de Occidente, los cassettes siguen vivos como formato musical en países como Afganistán e India. En otros mercados hay artistas que directamente graban en cinta. En Turquía se venden 88 millones de cassettes al año y en India 80 millones. Aun así,

¿Cuánto más podrá sobrevivir este formato?

La mayor fábrica de cintas magnetofónicas del mundo, en Estados Unidos, dejó de producir a principios de año. Por lo que algunos temen que, incluso si existiera una fuerte demanda de cassettes en el futuro, no habrá material para que circule entre sus carretes. Con todo, seguramente pocos se olvidarán de términos como fast forward rewind, record y pause, palabras que de un modo u otro se han incorporado al lenguaje cotidiano...

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Comentarios

  1. Cuando el año pasado me mudé, como ya dije en otro comentario; fui
    poco a poco abriendo cajas y colocando su contenido, aquí y allá.

    Pero hubo una que permaneció cerrada, y aún... sigue cerrada

    Contiene unas cien cintas, entre originales y grabadas.

    He pensado varias veces en tirar la caja, así, sin abrir, para que me dé menos pena.

    Pero después de conocer esta noticia, me parece que la mejor idea es dejársela a mi hijo como herencia.

    Comentario de Susana hace 4 años y 53 meses


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