A favor del matrimonio entre católicos
Juan Antonio - 18-06-2005 01:27:08 | Categoria: Reflexiones

Miquel Villanueva i Margalef
Departament d'Economia i Ciències Socials,
Universitat Politècnica de València
En línea con la actual relevancia social en torno a la modificación de la legislación española sobre los matrimonios, y la postura de los católicos en ella, voy a exponer mi posición aquí:

Estoy completamente a favor de permitir el matrimonio entre católicos. Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo.
El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.
Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos. Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio.
Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas. También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la Iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por "el qué dirán" o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.
El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.
Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos. Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio.
Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas. También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la Iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por "el qué dirán" o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.
Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una manera un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia.
Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente del que mi opinión, espero, no resulte demasiado radical: también estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos.
Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este calibre.
Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de: "¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!".
Veo esa clase de críticas y respondo: Si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor probabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como las demás.
Pese a las opiniones de algunos, y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.
En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción.
Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.
Fuente

Supueto plagio de Miquel Villanueva.
Se trata del artículo: “A favor del matrimonio entre católicos”, firmado por Miquel Villanueva i Margalef, cuando en realidad su autor es Allan Psicobyte, de www.psicobyte.com, que lo publicó el 18 de Octubre de 2004.
Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente del que mi opinión, espero, no resulte demasiado radical: también estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos.
Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este calibre.
Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de: "¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!".
Veo esa clase de críticas y respondo: Si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor probabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como las demás.
Pese a las opiniones de algunos, y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.
En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción.
Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.
Fuente

Se trata del artículo: “A favor del matrimonio entre católicos”, firmado por Miquel Villanueva i Margalef, cuando en realidad su autor es Allan Psicobyte, de www.psicobyte.com, que lo publicó el 18 de Octubre de 2004.
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Me parece buenisimo este artículo de opinión.
Con que facilidad podemos ver las cosas cuando le damos la vuelta. Verdaderamente es la auténtica verdad.
¿Por qué siempre tenemos que partir de unos cánones preestablecidos?.
Mientras leía este artículo, me he acordado de otro que escribió "Juan José Millás en el País (8-Abril-2005)" con motivo de la muerte del Papa.
En aquellos días todos vendían las bondades del pontífice muerto y Millás, tuvo la valentía de escribir algo con un sarcasmo digno de una inteligencia como la suya.
Lo dicho Miquel, tu artículo es extraordinario.Comentario de Pepe Ripoll hace 4 años y 54 meses
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Querido Pepe, cuanto más te conozco por tus comentarios y tu comunicación no verbal, más me reafirmo en que tienes que descender de alguna forma de Don Francisco (De Quevedo y Villegas) .
Te diré que eso mismo pienso de mí. Me gusta el sarcasmo, aquello que da otra forma de ver las cosas, fuera de la orientación oficial y mediática. Es decir, se habla, se pone en estado de opinión el matrimonio y adopción entre homosexuales, y se establecen unas argumentaciones. Pues bien, el sarcasmo, toma estas argumentaciones y debates y lo sitúa en otro entorno, justo en el de aquellos que van sembrando semillas de titulares y mensajes directos en la cabeza de la gente (sin calificativos, allá cada cual).
Me gusta el sarcasmo: "Majestad entre todas estas flores, usted escoja", que diría Quevedo (y a la trena por listillo, o sarcástico), o aquello de los oráculos ( por ejemplo el de Delfos), donde una madre preocupada por la partida de su hijo, preguntaba si volvería sano y salvo. El oráculo, fino él, respondía: "Tu hijo va a la guerra. NO?, volverá". Y la madre se marchaba feliz. Si moría, o no volvía y se le ocurría pedir explicaciones al oráculo, este quitaba al NO la interrogación y la coma y respondía: yo te dije "NO volverá".
En fin, este rollete, es para que veas, querido Pepe, que la cosa viene de atrás. Que manipular, aunque no se haga con las manos es algo antiguo y que la gente habla a boca llena de democracia, pero no sabe responder claramente, porqué vale lo mismo el voto de un peón, que el de todo un Sr. Catedrático, Doctor en lo que sea.
P.D.: Para leer sobre manipuladores, recomiendo La Araña Negra de Vicente Blasco-Ibáñez. Novela de entregas por capítulos, de lo más ilustrativa.Comentario de Alberto hace 4 años y 54 meses
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