Al pan, pan..., y al vino, vino
Juan Antonio - 07-06-2005 14:57:37 | Categoria: Política

Propuesta de
Conclusiones y Recomendaciones finales
de la Comisión de Investigación del 11-M
Grupo Parlamentario de Izquierda Verde (IU-ICV)
de la crisis entre el 11 y el 14-M
Contra toda evidencia, el PP afirma que “el Gobierno no mintió, siempre dijo la verdad y facilitó toda la información que tenía en tiempo real”. La realidad es todo lo contrario: algunos ministros mintieron, no dijeron toda la verdad y no la dijeron a tiempo. Dijeron medias verdades y administraron los tiempos por interés partidista. Por un lado iban las investigaciones policiales y, por otro, el Gobierno. Las declaraciones de autoridades policiales y políticas demuestran, hora a hora, lo que todo el mundo sabía: que hubo una lógica policial y otra política, de propaganda de un Gobierno condicionado por sus preocupaciones e intereses electorales.
... el Gobierno no asume la masacre como una cuestión de Estado, sino como un asunto de partido, con una gestión egoísta, centrada en la apropiación de la política antiterrorista, la manipulación informativa y el monopolio de los medios públicos de comunicación.
... El Gobierno, con su Presidente a la cabeza, intenta en vano imponer contra viento y marea la tesis de la autoría de ETA hasta el cierre de las urnas el 14 de marzo.
... Desde el Palacio de La Moncloa se trata de intoxicar a los medios de comunicación independientes y a los corresponsales extranjeros con falsas certezas, se desinforma y manipula a la opinión pública a través de las televisiones públicas, la Agencia Efe y los medios afines. Y la ministra de Asuntos Exteriores moviliza al servicio diplomático para propagar en el exterior informaciones no confirmadas.
... Hubo un claro intento de manipular los hechos, salpicados por la ocultación y la mentira, retrasando deliberadamente la información sobre la evolución de las investigaciones, insistiendo en la tesis de ETA cuando ya resultaba imposible mantener esa línea de investigación. La atribución de la autoría a ETA no fue un error sino una estrategia perfectamente planificada, en la que el Gobierno hizo uso de todos los resortes y recursos disponibles.... Se utilizó al servicio exterior del Estado, a las fuerzas de seguridad, a los servicios de inteligencia y a los medios de comunicación de titularidad pública. No se dejó nada sin aprovechar con la finalidad de torcer la voluntad del cuerpo electoral y ganar las elecciones.
... A partir del sábado 13-M, cuando ya nada puede sustentar esta tesis, definitivamente evaporada, establecen dos extrañas teorías que le sirven como maniobras de distracción: la teoría del contubernio entre ETA y el terrorismo internacional, refutada por los principales responsables policiales, y la teoría de la conspiración políticomediática para tumbar al gobierno en las elecciones del 14 de marzo.
... Las comparecencias de Acebes, Zaplana y Palacio han demostrado que, desde su análisis partidista de los hechos ocurridos, los ministros del Gobierno Aznar han venido a la Comisión con el mismo libreto del PP y ni siquiera están dispuestos a asumir una mínima asunción de responsabilidades o autocrítica en ese período.
... No es casual, pues, que el Partido Popular y sus aledaños se hayan empeñado en desprestigiar los trabajos de la Comisión y en defender la teoría de la conspiración política y mediática, el contubernio con mandos policiales y la turbieza de las relaciones entre confidentes y agentes.
... Pero el ex Presidente Aznar y los dirigentes del PP siguen rehuyendo la asunción de sus graves responsabilidades políticas.
... el Gobierno no asume la masacre como una cuestión de Estado, sino como un asunto de partido, con una gestión egoísta, centrada en la apropiación de la política antiterrorista, la manipulación informativa y el monopolio de los medios públicos de comunicación.
... El Gobierno, con su Presidente a la cabeza, intenta en vano imponer contra viento y marea la tesis de la autoría de ETA hasta el cierre de las urnas el 14 de marzo.
... Desde el Palacio de La Moncloa se trata de intoxicar a los medios de comunicación independientes y a los corresponsales extranjeros con falsas certezas, se desinforma y manipula a la opinión pública a través de las televisiones públicas, la Agencia Efe y los medios afines. Y la ministra de Asuntos Exteriores moviliza al servicio diplomático para propagar en el exterior informaciones no confirmadas.
... Hubo un claro intento de manipular los hechos, salpicados por la ocultación y la mentira, retrasando deliberadamente la información sobre la evolución de las investigaciones, insistiendo en la tesis de ETA cuando ya resultaba imposible mantener esa línea de investigación. La atribución de la autoría a ETA no fue un error sino una estrategia perfectamente planificada, en la que el Gobierno hizo uso de todos los resortes y recursos disponibles.... Se utilizó al servicio exterior del Estado, a las fuerzas de seguridad, a los servicios de inteligencia y a los medios de comunicación de titularidad pública. No se dejó nada sin aprovechar con la finalidad de torcer la voluntad del cuerpo electoral y ganar las elecciones.
... A partir del sábado 13-M, cuando ya nada puede sustentar esta tesis, definitivamente evaporada, establecen dos extrañas teorías que le sirven como maniobras de distracción: la teoría del contubernio entre ETA y el terrorismo internacional, refutada por los principales responsables policiales, y la teoría de la conspiración políticomediática para tumbar al gobierno en las elecciones del 14 de marzo.
... Las comparecencias de Acebes, Zaplana y Palacio han demostrado que, desde su análisis partidista de los hechos ocurridos, los ministros del Gobierno Aznar han venido a la Comisión con el mismo libreto del PP y ni siquiera están dispuestos a asumir una mínima asunción de responsabilidades o autocrítica en ese período.
... No es casual, pues, que el Partido Popular y sus aledaños se hayan empeñado en desprestigiar los trabajos de la Comisión y en defender la teoría de la conspiración política y mediática, el contubernio con mandos policiales y la turbieza de las relaciones entre confidentes y agentes.
... Pero el ex Presidente Aznar y los dirigentes del PP siguen rehuyendo la asunción de sus graves responsabilidades políticas.
Su primer error, quizás el más grave, consiste en su decisión de no convocar el Gabinete de crisis, la Comisión Delegada del Gobierno para Situaciones de Crisis prevista en el decreto regulador 2639/1986, de 30 de diciembre, de Presidencia del Gobierno y que, por ejemplo, fue convocado tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos, la ocupación marroquí del peñón de Perejil, el vertido del Prestige o el inicio de la guerra de Irak. De hecho, este gabinete de crisis tan sólo se reunió una semana después de los atentados, los días 16 y 17, para aprobar un Plan de emergencia. Esta tardanza en aprobar un plan de seguridad es su segundo error.
En lugar del gabinete de crisis, Aznar reúne el 11 a las once de la mañana, en el Palacio de La Moncloa, una reunión muy selectiva de los vicepresidentes Rodrigo Rato y Javier Arenas, a los ministros que podían ser más útiles para esta estrategia (el ministro del Interior, Ángel Acebes; el Portavoz del Gobierno, Eduardo Zaplana); el secretario general de la Presidencia, Javier Zarzalejos, y el Secretario de Estado para la Comunicación, Alfredo Timmermans.
Más que un gabinete de crisis, es un gabinete de análisis y estrategia electoral, una minicumbre para dar una respuesta política e informativa. Quedan excluidos de esta reunión los ministros de Defensa, la de Asuntos Exteriores y el de Hacienda, pese a que todos ellos son parte integrante del gabinete de crisis. Tampoco es invitado el director el Centro Nacional de Inteligencia, Jorge Dezcallar, miembro potencial del gabinete de crisis. Faltó confianza entre el Presidente del Gobierno y el director de sus servicios de inteligencia. El CNI no será invitado a participar hasta el día 16 de marzo. El ministro de Defensa, Federico Trillo, quiso incorporarse a la reunión, pero un funcionario de Presidencia del Gobierno informó a Defensa que no era necesario “porque no se había convocado Gabinete de Crisis”.
También supone una irresponsabilidad el hecho que no se redacte un acta de esta reunión, como tampoco existen de las reuniones de coordinación diaria convocadas por el Secretario de Estado de Seguridad.
Pese a su convicción moral de la autoría de ETA, el Gobierno no convoca el Pacto Antiterrorista, un acuerdo entre el PP y el PSOE exclusivamente orientado a la lucha contra el terrorismo etarra. Tampoco convoca una reunión para informar a los Grupos Parlamentarios en el marco del Congreso de los Diputados.
En definitiva, el Gobierno no asume la masacre como una cuestión de Estado, sino como un asunto de partido, con una gestión egoísta, centrada en la apropiación de la política antiterrorista, la manipulación informativa y el monopolio de los medios públicos de comunicación.
El mejor ejemplo es que, a pesar de que los atentados terroristas concitan la solidaridad de las fuerzas políticas parlamentarias con el Gobierno, Aznar no tiene ni siquiera la deferencia de convocarlas y se limita a notificarles la convocatoria de la manifestación e impone el lema: “Con las víctimas, con la Constitución, por la derrota del terrorismo”, un lema que llevaba implícita la supuesta autoría de ETA, y a sabiendas de que la mención a la Carta Magna provocaría el descontento del PNV y otras fuerzas nacionalistas democráticas. Del mismo modo, el PP suspende unilateralmente la campaña electoral, obligando a los demás a hacer lo mismo, sin haber sido consultados. Nadie discute la conveniencia de convocar a la ciudadanía a manifestaciones de repulsa de la matanza, pero cabe también preguntarse sobre la oportunidad de convocarla en Madrid cuando los terroristas estaban aún libres y podían disponer de más explosivos.
En esa reunión, se diseñan las líneas maestras de las intervenciones públicas del ministro del Interior, Ángel Acebes, y Javier Arenas queda encargado de la organización de las visitas de los ministros y altos cargos a hospitales y tanatorios.
A continuación, el Gobierno y el PP siembran la desinformación a las fuerzas políticas y a la ciudadanía, con su empecinamiento en atribuir a ETA la autoría del atentado y en señalar esta hipótesis como “línea prioritaria de investigación”. A partir de entonces, el Gobierno no se mueve en el tiempo de la investigación policial, sino en su propio tiempo de información y propaganda política.
Porque una cosa es una hipótesis y otra es una prioridad, no tienen nada que ver una con otra. En investigación se utilizan las hipótesis, que luego se confirman o se refutan mediante los indicios y las pruebas. En la dogmática, por el contrario, se utiliza la convicción moral, utilizada por el Gobierno para acreditar una supuesta línea “prioritaria” de la investigación. Las hipótesis las utilizan los investigadores; las prioridades son convicciones políticas.
El mismo 11-M, el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, llama a su homólogo del PP, Mariano Rajoy, y le pide la convocatoria inmediata del Pacto Antiterrorista. Rajoy responde que estudiará la propuesta. Pero, en su entrevista del 13-M al diario El Mundo, Rajoy declara que: “Al final, a través de otras personas se decidió que en ese momento lo importante era concentrarse en la manifestación del viernes”. Por supuesto, fue La Moncloa quien tomó esa decisión de rechazar la propuesta de convocar el Pacto, que Alfredo Timmermans calificó de “excentricidad”.
El Gobierno prefirió en todo momento asumir la gestión del atentado de forma unilateral y excluyente, en vez de promover el diálogo y el concurso de las demás fuerzas parlamentarias.
El Gobierno, con su Presidente a la cabeza, intenta en vano imponer contra viento y marea la tesis de la autoría de ETA hasta el cierre de las urnas el 14 de marzo.
Desde el Palacio de La Moncloa se trata de intoxicar a los medios de comunicación independientes y a los corresponsales extranjeros con falsas certezas, se desinforma y manipula a la opinión pública a través de las televisiones públicas, la Agencia Efe y los medios afines. Y la ministra de Asuntos Exteriores moviliza al servicio diplomático para propagar en el exterior informaciones no confirmadas.
Las instrucciones de Ana Palacio de confundir al Consejo de Seguridad de la ONU con la equivocada autoría de ETA ha dañado gravemente la credibilidad de la diplomacia española en el mundo.
En cualquier caso, las declaraciones de la mayoría de las autoridades policiales han dejado tocada la línea argumental troncal del Gobierno anterior, cuya gestión de la información queda muy dañada. En realidad, la política informativa del Gobierno Aznar estuvo centrada en sostener a toda costa la autoría de ETA, porque si se confirmaba que los atentados habían sido obra del terrorismo islamista- como así fue- el electorado podría retirar la confianza al PP al pensar que la masacre era una venganza por el apoyo incondicional de José María Aznar a la guerra de Irak.
Hubo un claro intento de manipular los hechos, salpicados por la ocultación y la mentira, retrasando deliberadamente la información sobre la evolución de las investigaciones, insistiendo en la tesis de ETA cuando ya resultaba imposible mantener esa línea de investigación. La atribución de la autoría a ETA no fue un error sino una estrategia perfectamente planificada, en la que el Gobierno hizo uso de todos los resortes y recursos disponibles: la autoridad del presidente del Gobierno a través de llamadas a los directores de los medios de comunicación; la convocatoria unilateral de manifestaciones con un lema en el que la referencia “por la Constitución” apuntaba inequívocamente a ETA y descartaba el terrorismo internacional; las comparecencias ante los medios; el telegrama de la ministra de Asuntos Exteriores movilizando a los embajadores para que defendieran la tesis oficial en todos los foros a que tuvieran acceso; la propuesta de resolución condenatoria de ETA presentada en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; la presión sobre el director del CNI para que desmintiera informaciones de una cadena de radio; despachos del director de la Agencia Efe insistiendo en la autoría de ETA hasta el sábado por la noche; los informativos de Alfredo Urdaci en RTVE, la repetición de un reportaje de Informe Semanal recopilando los asesinatos cometidos por ETA, la alteración de la programación de TVE-1 para difundir una película sobre el asesinato de Fernando Buesa por la banda terrorista. Se utilizó al servicio exterior del Estado, a las fuerzas de seguridad, a los servicios de inteligencia y a los medios de comunicación de titularidad pública. No se dejó nada sin aprovechar con la finalidad de torcer la voluntad del cuerpo electoral y ganar las elecciones.
Esto es lo grave de lo que ocurrió entre el 11 y el 14 de marzo. Es lo que percibió la mayoría de los ciudadanos, que no se dejaron engañar, y es lo que se ha comprobado en las comparecencias ante la Comisión parlamentaria de investigación.
El Gobierno Aznar utilizó en varias ocasiones determinadas informaciones y declaraciones de las fuerzas de seguridad, de forma sesgada y a destiempo, como argumento de autoridad para acreditar su obsesión por mantener el mayor tiempo posible la tesis de la autoría de ETA. En la propia Comisión, los portavoces del Grupo parlamentario Popular dirigieron sus principales críticas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, poniendo incluso en duda las versiones policiales y de la Guardia Civil en relación con las declaraciones contradictorias de algunos de sus confidentes. En líneas generales, como ha quedado acreditado en la Comisión, las fuerzas de seguridad hicieron un excelente trabajo profesional y desarticularon el comando en muy pocos días.
A partir del sábado 13-M, cuando ya nada puede sustentar esta tesis, definitivamente evaporada, establecen dos extrañas teorías que le sirven como maniobras de distracción: la teoría del contubernio entre ETA y el terrorismo internacional, refutada por los principales responsables policiales, y la teoría de la conspiración políticomediática para tumbar al gobierno en las elecciones del 14 de marzo.
El PP debería abandonar la tesis de la conspiración y reconocer la reacción ciudadana de miles de personas que se estaban sintiendo engañados porque pensaban que se les estaba mintiendo, como antes se mintió con las justificaciones que se dieron para ir a la guerra de Irak, las explicaciones sobre la catástrofe del Prestige o cuando se les dijo que no había una huelga general que ellos estaban viviendo.
Las comparecencias de Acebes, Zaplana y Palacio han demostrado que, desde su análisis partidista de los hechos ocurridos, los ministros del Gobierno Aznar han venido a la Comisión con el mismo libreto del PP y ni siquiera están dispuestos a asumir una mínima asunción de responsabilidades o autocrítica en ese período.
Apuntemos finalmente, como colofón de una gestión desastrosa, la filtración interesada de informes del CNI a determinados medios de comunicación afines al PP, como arma arrojadiza en el debate político, y el reconocimiento, por parte del ex presidente Aznar, de que algunos informes del CNI obran en su posesión, lo que podría contravenir la ley de Secretos Oficiales y el artículo 5 de la ley del CNI en materia de obligaciones de custodia de los documentos del CNI, mermando el crédito de nuestros propios servicios de inteligencia y sus posibilidades de colaboración a escala internacional.
Efectivamente, El 17 de marzo, Aznar convocó a Dezcallar en La Moncloa y le informó que el Consejo de ministros iba a desclasificar 2 documentos del CNI, en un informe titulado: “11-M: toda la verdad en tiempo real”, que incluiría 6 documentos: uno elaborado por Interior pormenorizando sus reuniones, comparecencias y detenciones entre el 11 y el 14; otro firmado por el subdirector general operativo de la Policía Pedro Díaz Pintado, explicando todo lo relativo a la furgoneta de Alcalá; la nota remitida por Asuntos Exteriores el 11 a las 17.29 a todas las embajadas; una carta remitida el 17 de marzo por la directora del Instituto Anatómico Forense de Madrid, Carmen Baladía, al director general de Relaciones con la Administración de Justicia, Carlos Lesmes, en la que ponía de manifiesto la inexistencia de suicidas; y dos informes del CNI: el primero emitido a las 15.00 del día 11 en el que se consideraba “casi seguro” que ETA era la autora de los atentados, y otro remitido al Gobierno el 12 de marzo en el que se restaba credibilidad a la reivindicación de los atentados remitida al diario árabe de Londres Al-Quds al-Arabi por las Brigadas Abu Hafs Al Masri.
Dezcallar se opuso a que el Gobierno desclasificara esos dos documentos, porque el primero se había elaborado cuando los datos eran todavía confusos y se creía que el explosivo era Titadine y no Goma-2. Era como echar la culpa a los servicios secretos para justificar una política informativa equivocada, acusando falsamente a ETA. La conversación fue muy tensa y al final Dezcallar puso su cargo a disposición del presidente del Gobierno, que le mantuvo en su cargo.
Ver informe completo
El PSOE concluye que el Gobierno del PP
no previno la amenaza, manipuló y engañó.
Los diputados del PSOE de la comisión de investigación del 11-M se han reunido el pasado fin de semana en la provincia de Málaga de forma intensiva para cerrar su documento de conclusiones definitivas, que los grupos parlamentarios han de presentar mañana miércoles. Los cinco comisionados del PSOE -Alvaro Cuesta, Juan Luis Rascón, Angel Martínez Sanjuán, Antonio Hernando y Elena Rivero-, acompañados del secretario general del grupo socialista, Diego López Garrido, permanecerán reunidos durante dos días en un parador para terminar de redactar el texto.
El PSOE presentará sus propias conclusiones y a partir del miércoles, negociará con todos los grupos, menos el PP, para tratar de consensuar un único documento antes del día 22, fecha en que la comisión aprobará el dictamen que el Pleno del Congreso votará el día 30 de junio. Los socialistas ya han mantenido contactos con IU-ICV para ir sentando las bases del texto final y cuentan ya con las conclusiones de otros grupos para estudiar si las incorporan a las suyas.
La intención es que haya el mismo consenso que hubo cuando se aprobó un catálogo de recomendaciones en materia de seguridad y de atención a las víctimas con motivo del primer aniversario del 11-M, del que sólo se desmarcó el PP. En este sentido, las mismas fuentes señalaron que no se prevé ninguna aproximación con el PP por la distancia que separa a los dos partidos en relación con el 11-M y la gestión que hizo el anterior Gobierno en los días siguientes.
El PP ya ha anunciado que presentará sus conclusiones, aunque advierte que no pueden ser las definitivas debido a los interrogantes que impiden esclarecer quién perpetró los atentados y con qué objetivos y si ETA tuvo algún vínculo con la masacre. Con la aprobación de las conclusiones, se cierra la investigación parlamentaria después de trece meses de actividad, lo que hace que haya sido una de las comisiones más extensas de todas las constituidas hasta ahora.
Propuestas del PP para la reflexión de la Comisión del 11-M.

Las revelaciones del Sumario del 11-M
Vídeos de la Comisión 11-M
En lugar del gabinete de crisis, Aznar reúne el 11 a las once de la mañana, en el Palacio de La Moncloa, una reunión muy selectiva de los vicepresidentes Rodrigo Rato y Javier Arenas, a los ministros que podían ser más útiles para esta estrategia (el ministro del Interior, Ángel Acebes; el Portavoz del Gobierno, Eduardo Zaplana); el secretario general de la Presidencia, Javier Zarzalejos, y el Secretario de Estado para la Comunicación, Alfredo Timmermans.
Más que un gabinete de crisis, es un gabinete de análisis y estrategia electoral, una minicumbre para dar una respuesta política e informativa. Quedan excluidos de esta reunión los ministros de Defensa, la de Asuntos Exteriores y el de Hacienda, pese a que todos ellos son parte integrante del gabinete de crisis. Tampoco es invitado el director el Centro Nacional de Inteligencia, Jorge Dezcallar, miembro potencial del gabinete de crisis. Faltó confianza entre el Presidente del Gobierno y el director de sus servicios de inteligencia. El CNI no será invitado a participar hasta el día 16 de marzo. El ministro de Defensa, Federico Trillo, quiso incorporarse a la reunión, pero un funcionario de Presidencia del Gobierno informó a Defensa que no era necesario “porque no se había convocado Gabinete de Crisis”.
También supone una irresponsabilidad el hecho que no se redacte un acta de esta reunión, como tampoco existen de las reuniones de coordinación diaria convocadas por el Secretario de Estado de Seguridad.
Pese a su convicción moral de la autoría de ETA, el Gobierno no convoca el Pacto Antiterrorista, un acuerdo entre el PP y el PSOE exclusivamente orientado a la lucha contra el terrorismo etarra. Tampoco convoca una reunión para informar a los Grupos Parlamentarios en el marco del Congreso de los Diputados.
En definitiva, el Gobierno no asume la masacre como una cuestión de Estado, sino como un asunto de partido, con una gestión egoísta, centrada en la apropiación de la política antiterrorista, la manipulación informativa y el monopolio de los medios públicos de comunicación.
El mejor ejemplo es que, a pesar de que los atentados terroristas concitan la solidaridad de las fuerzas políticas parlamentarias con el Gobierno, Aznar no tiene ni siquiera la deferencia de convocarlas y se limita a notificarles la convocatoria de la manifestación e impone el lema: “Con las víctimas, con la Constitución, por la derrota del terrorismo”, un lema que llevaba implícita la supuesta autoría de ETA, y a sabiendas de que la mención a la Carta Magna provocaría el descontento del PNV y otras fuerzas nacionalistas democráticas. Del mismo modo, el PP suspende unilateralmente la campaña electoral, obligando a los demás a hacer lo mismo, sin haber sido consultados. Nadie discute la conveniencia de convocar a la ciudadanía a manifestaciones de repulsa de la matanza, pero cabe también preguntarse sobre la oportunidad de convocarla en Madrid cuando los terroristas estaban aún libres y podían disponer de más explosivos.
En esa reunión, se diseñan las líneas maestras de las intervenciones públicas del ministro del Interior, Ángel Acebes, y Javier Arenas queda encargado de la organización de las visitas de los ministros y altos cargos a hospitales y tanatorios.
A continuación, el Gobierno y el PP siembran la desinformación a las fuerzas políticas y a la ciudadanía, con su empecinamiento en atribuir a ETA la autoría del atentado y en señalar esta hipótesis como “línea prioritaria de investigación”. A partir de entonces, el Gobierno no se mueve en el tiempo de la investigación policial, sino en su propio tiempo de información y propaganda política.
Porque una cosa es una hipótesis y otra es una prioridad, no tienen nada que ver una con otra. En investigación se utilizan las hipótesis, que luego se confirman o se refutan mediante los indicios y las pruebas. En la dogmática, por el contrario, se utiliza la convicción moral, utilizada por el Gobierno para acreditar una supuesta línea “prioritaria” de la investigación. Las hipótesis las utilizan los investigadores; las prioridades son convicciones políticas.
El mismo 11-M, el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, llama a su homólogo del PP, Mariano Rajoy, y le pide la convocatoria inmediata del Pacto Antiterrorista. Rajoy responde que estudiará la propuesta. Pero, en su entrevista del 13-M al diario El Mundo, Rajoy declara que: “Al final, a través de otras personas se decidió que en ese momento lo importante era concentrarse en la manifestación del viernes”. Por supuesto, fue La Moncloa quien tomó esa decisión de rechazar la propuesta de convocar el Pacto, que Alfredo Timmermans calificó de “excentricidad”.
El Gobierno prefirió en todo momento asumir la gestión del atentado de forma unilateral y excluyente, en vez de promover el diálogo y el concurso de las demás fuerzas parlamentarias.
El Gobierno, con su Presidente a la cabeza, intenta en vano imponer contra viento y marea la tesis de la autoría de ETA hasta el cierre de las urnas el 14 de marzo.
Desde el Palacio de La Moncloa se trata de intoxicar a los medios de comunicación independientes y a los corresponsales extranjeros con falsas certezas, se desinforma y manipula a la opinión pública a través de las televisiones públicas, la Agencia Efe y los medios afines. Y la ministra de Asuntos Exteriores moviliza al servicio diplomático para propagar en el exterior informaciones no confirmadas.
Las instrucciones de Ana Palacio de confundir al Consejo de Seguridad de la ONU con la equivocada autoría de ETA ha dañado gravemente la credibilidad de la diplomacia española en el mundo.
En cualquier caso, las declaraciones de la mayoría de las autoridades policiales han dejado tocada la línea argumental troncal del Gobierno anterior, cuya gestión de la información queda muy dañada. En realidad, la política informativa del Gobierno Aznar estuvo centrada en sostener a toda costa la autoría de ETA, porque si se confirmaba que los atentados habían sido obra del terrorismo islamista- como así fue- el electorado podría retirar la confianza al PP al pensar que la masacre era una venganza por el apoyo incondicional de José María Aznar a la guerra de Irak.
Hubo un claro intento de manipular los hechos, salpicados por la ocultación y la mentira, retrasando deliberadamente la información sobre la evolución de las investigaciones, insistiendo en la tesis de ETA cuando ya resultaba imposible mantener esa línea de investigación. La atribución de la autoría a ETA no fue un error sino una estrategia perfectamente planificada, en la que el Gobierno hizo uso de todos los resortes y recursos disponibles: la autoridad del presidente del Gobierno a través de llamadas a los directores de los medios de comunicación; la convocatoria unilateral de manifestaciones con un lema en el que la referencia “por la Constitución” apuntaba inequívocamente a ETA y descartaba el terrorismo internacional; las comparecencias ante los medios; el telegrama de la ministra de Asuntos Exteriores movilizando a los embajadores para que defendieran la tesis oficial en todos los foros a que tuvieran acceso; la propuesta de resolución condenatoria de ETA presentada en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; la presión sobre el director del CNI para que desmintiera informaciones de una cadena de radio; despachos del director de la Agencia Efe insistiendo en la autoría de ETA hasta el sábado por la noche; los informativos de Alfredo Urdaci en RTVE, la repetición de un reportaje de Informe Semanal recopilando los asesinatos cometidos por ETA, la alteración de la programación de TVE-1 para difundir una película sobre el asesinato de Fernando Buesa por la banda terrorista. Se utilizó al servicio exterior del Estado, a las fuerzas de seguridad, a los servicios de inteligencia y a los medios de comunicación de titularidad pública. No se dejó nada sin aprovechar con la finalidad de torcer la voluntad del cuerpo electoral y ganar las elecciones.
Esto es lo grave de lo que ocurrió entre el 11 y el 14 de marzo. Es lo que percibió la mayoría de los ciudadanos, que no se dejaron engañar, y es lo que se ha comprobado en las comparecencias ante la Comisión parlamentaria de investigación.
El Gobierno Aznar utilizó en varias ocasiones determinadas informaciones y declaraciones de las fuerzas de seguridad, de forma sesgada y a destiempo, como argumento de autoridad para acreditar su obsesión por mantener el mayor tiempo posible la tesis de la autoría de ETA. En la propia Comisión, los portavoces del Grupo parlamentario Popular dirigieron sus principales críticas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, poniendo incluso en duda las versiones policiales y de la Guardia Civil en relación con las declaraciones contradictorias de algunos de sus confidentes. En líneas generales, como ha quedado acreditado en la Comisión, las fuerzas de seguridad hicieron un excelente trabajo profesional y desarticularon el comando en muy pocos días.
A partir del sábado 13-M, cuando ya nada puede sustentar esta tesis, definitivamente evaporada, establecen dos extrañas teorías que le sirven como maniobras de distracción: la teoría del contubernio entre ETA y el terrorismo internacional, refutada por los principales responsables policiales, y la teoría de la conspiración políticomediática para tumbar al gobierno en las elecciones del 14 de marzo.
El PP debería abandonar la tesis de la conspiración y reconocer la reacción ciudadana de miles de personas que se estaban sintiendo engañados porque pensaban que se les estaba mintiendo, como antes se mintió con las justificaciones que se dieron para ir a la guerra de Irak, las explicaciones sobre la catástrofe del Prestige o cuando se les dijo que no había una huelga general que ellos estaban viviendo.
Las comparecencias de Acebes, Zaplana y Palacio han demostrado que, desde su análisis partidista de los hechos ocurridos, los ministros del Gobierno Aznar han venido a la Comisión con el mismo libreto del PP y ni siquiera están dispuestos a asumir una mínima asunción de responsabilidades o autocrítica en ese período.
Apuntemos finalmente, como colofón de una gestión desastrosa, la filtración interesada de informes del CNI a determinados medios de comunicación afines al PP, como arma arrojadiza en el debate político, y el reconocimiento, por parte del ex presidente Aznar, de que algunos informes del CNI obran en su posesión, lo que podría contravenir la ley de Secretos Oficiales y el artículo 5 de la ley del CNI en materia de obligaciones de custodia de los documentos del CNI, mermando el crédito de nuestros propios servicios de inteligencia y sus posibilidades de colaboración a escala internacional.
Efectivamente, El 17 de marzo, Aznar convocó a Dezcallar en La Moncloa y le informó que el Consejo de ministros iba a desclasificar 2 documentos del CNI, en un informe titulado: “11-M: toda la verdad en tiempo real”, que incluiría 6 documentos: uno elaborado por Interior pormenorizando sus reuniones, comparecencias y detenciones entre el 11 y el 14; otro firmado por el subdirector general operativo de la Policía Pedro Díaz Pintado, explicando todo lo relativo a la furgoneta de Alcalá; la nota remitida por Asuntos Exteriores el 11 a las 17.29 a todas las embajadas; una carta remitida el 17 de marzo por la directora del Instituto Anatómico Forense de Madrid, Carmen Baladía, al director general de Relaciones con la Administración de Justicia, Carlos Lesmes, en la que ponía de manifiesto la inexistencia de suicidas; y dos informes del CNI: el primero emitido a las 15.00 del día 11 en el que se consideraba “casi seguro” que ETA era la autora de los atentados, y otro remitido al Gobierno el 12 de marzo en el que se restaba credibilidad a la reivindicación de los atentados remitida al diario árabe de Londres Al-Quds al-Arabi por las Brigadas Abu Hafs Al Masri.
Dezcallar se opuso a que el Gobierno desclasificara esos dos documentos, porque el primero se había elaborado cuando los datos eran todavía confusos y se creía que el explosivo era Titadine y no Goma-2. Era como echar la culpa a los servicios secretos para justificar una política informativa equivocada, acusando falsamente a ETA. La conversación fue muy tensa y al final Dezcallar puso su cargo a disposición del presidente del Gobierno, que le mantuvo en su cargo.
Ver informe completo
no previno la amenaza, manipuló y engañó.
Los diputados del PSOE de la comisión de investigación del 11-M se han reunido el pasado fin de semana en la provincia de Málaga de forma intensiva para cerrar su documento de conclusiones definitivas, que los grupos parlamentarios han de presentar mañana miércoles. Los cinco comisionados del PSOE -Alvaro Cuesta, Juan Luis Rascón, Angel Martínez Sanjuán, Antonio Hernando y Elena Rivero-, acompañados del secretario general del grupo socialista, Diego López Garrido, permanecerán reunidos durante dos días en un parador para terminar de redactar el texto.
El PSOE presentará sus propias conclusiones y a partir del miércoles, negociará con todos los grupos, menos el PP, para tratar de consensuar un único documento antes del día 22, fecha en que la comisión aprobará el dictamen que el Pleno del Congreso votará el día 30 de junio. Los socialistas ya han mantenido contactos con IU-ICV para ir sentando las bases del texto final y cuentan ya con las conclusiones de otros grupos para estudiar si las incorporan a las suyas.
La intención es que haya el mismo consenso que hubo cuando se aprobó un catálogo de recomendaciones en materia de seguridad y de atención a las víctimas con motivo del primer aniversario del 11-M, del que sólo se desmarcó el PP. En este sentido, las mismas fuentes señalaron que no se prevé ninguna aproximación con el PP por la distancia que separa a los dos partidos en relación con el 11-M y la gestión que hizo el anterior Gobierno en los días siguientes.
El PP ya ha anunciado que presentará sus conclusiones, aunque advierte que no pueden ser las definitivas debido a los interrogantes que impiden esclarecer quién perpetró los atentados y con qué objetivos y si ETA tuvo algún vínculo con la masacre. Con la aprobación de las conclusiones, se cierra la investigación parlamentaria después de trece meses de actividad, lo que hace que haya sido una de las comisiones más extensas de todas las constituidas hasta ahora.
Propuestas del PP para la reflexión de la Comisión del 11-M.

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Document de conclusions
Esquerra Republicana reclama la reprovació d'Aznar i de tres membres del seu govern per la gestió de l'11-M
El PNV quiere que la Fiscalía General del Estado estudie si el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, debe seguir en su cargo después del "desconocimiento del fenómeno terrorista" que demostró durante su comparecencia en la comisión de investigación sobre el 11-M.

EL Atentado del 11-M: Crónica de una Infamia
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La comisión del 11-M concluye que el Gobierno "manipuló y tergiversó"
Todos los grupos de la comisión, excepto el PP, han votado el dictamen final. Sin embargo, los populares se han sumado a las recomendaciones para evitar atentados.
* El PSOE concluye que hubo imprevisión antes del 11-M y un engaño masivo del Gobierno de Aznar
* CiU concluye que ETA no está tras el 11-M y pide un pacto de unidad contra el terrorismo
* El Gobierno Aznar gestionó el 11-M como cuestión electoral y de partido, según Izquierda Verde
* Un presunto terrorista del 11-M entraba casi a diario en la sede central del PP
* El PP concluye que aún no se conoce quién fue el autor intelectual del 11-M
La AVT y Ayuda a las Víctimas del 11-M convocarán movilizaciones en contra del cierre de la comisión
Y ahora, ¿qué?
Todos los partidos acusan a otro, el PP, de que el atentado del 11-M fue manipulado y tergiversado por él, cuando estaba en el gobierno. Y este otro, evidentemente, lo niega: pero puede considerarse que el texto es la conclusión de un año de trabajo de una comisión oficial de investigación del parlamento español y ha encontrado esa responsabilidad. Y ahora ¿qué?
¿Qué especie de sanción, de depuración, de castigo a ese culpable sentenciado? Ninguna, evidentemente: Ni está previsto, ni esta sentencia lleva aparejadas penas, ni siquiera tiene que ser creída, y el partido que manipuló y tergiversó tiene el perfecto derecho de hacer lo que hace: negar la validez del dictamen, seguir diciendo que la comisión no ha revelado nada, que la comisión no ha concluido sus trabajos y que hay un autor en la sombra, un autor intelectual escondido que organizó todo precisamente para desmontar al gobierno del PP. Dado el sueño permanente de la razón en España, la producción de monstruos no cesa.
Eduardo Haro Tecglen
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Medias verdades, grandes mentiras, grandes silencios y alguien que todavía no paga sus culpas
Las Conclusiones:
PSOE
PP
I.U
ERC
PNV
CIU
El Congreso concluye que el PP manipuló los datos del 11-M
El Congreso cerró ayer la investigación sobre el 11-M con un documento que resume lo ocurrido antes y después de los atentados y que fue aprobado por 184 votos a favor, 145 en contra y una abstención, mientras que el apartado de medidas sobre víctimas y seguridad contó con un apoyo unánime
Eduardo Zaplana, ha asegurado que el PSOE tiene "miedo a que podamos saber qué pasó en esas horas trágicas", pero ha advertido de que "hoy no acaba la búsqueda de la verdad".
"Ustedes no van a silenciar a la oposición ni a la prensa libre", ha sentenciado Zaplana, quien ha acusado al PSOE de "torpedear sistemáticamente" la comisión impidiendo testimonios clave y vetando documentos relevantes para "reafirmar un guión escrito de antemano".
"Cuando la mayoría de esta Cámara imponga el cierre de la comisión, habremos fallado a las víctimas y a la sociedad, que sigue queriendo saber la verdad", apuntó Zaplana, para quien el Parlamento "habrá claudicado frente a sus obligaciones". El portavoz del PP considera que éste ha sido "un día triste para España".
Dictamen de la Comisión (pdf):
1 - 2 - 3
Manifestantes exaltados insultan y agreden a la prensa
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Proyecto de dictamen de la Comisión 11-M presentado por el Grupo Socialista
Conclusiones del Grupo Popular sobre la Comision del 11M.
El Grup Parlamentari Català (CiU) al Congrés presenta un total de 25 conclusions respecte als treballs fets a la Comissió d'Investigació de l'11-M i proposa 8 recomanacions de futur noves
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Document de conclusions
Esquerra Republicana reclama la reprovació d'Aznar i de tres membres del seu govern per la gestió de l'11-M
El PNV quiere que la Fiscalía General del Estado estudie si el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, debe seguir en su cargo después del "desconocimiento del fenómeno terrorista" que demostró durante su comparecencia en la comisión de investigación sobre el 11-M.

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Todos los grupos de la comisión, excepto el PP, han votado el dictamen final. Sin embargo, los populares se han sumado a las recomendaciones para evitar atentados.
* El PSOE concluye que hubo imprevisión antes del 11-M y un engaño masivo del Gobierno de Aznar
* CiU concluye que ETA no está tras el 11-M y pide un pacto de unidad contra el terrorismo
* El Gobierno Aznar gestionó el 11-M como cuestión electoral y de partido, según Izquierda Verde
* Un presunto terrorista del 11-M entraba casi a diario en la sede central del PP
* El PP concluye que aún no se conoce quién fue el autor intelectual del 11-M
Todos los partidos acusan a otro, el PP, de que el atentado del 11-M fue manipulado y tergiversado por él, cuando estaba en el gobierno. Y este otro, evidentemente, lo niega: pero puede considerarse que el texto es la conclusión de un año de trabajo de una comisión oficial de investigación del parlamento español y ha encontrado esa responsabilidad. Y ahora ¿qué?
¿Qué especie de sanción, de depuración, de castigo a ese culpable sentenciado? Ninguna, evidentemente: Ni está previsto, ni esta sentencia lleva aparejadas penas, ni siquiera tiene que ser creída, y el partido que manipuló y tergiversó tiene el perfecto derecho de hacer lo que hace: negar la validez del dictamen, seguir diciendo que la comisión no ha revelado nada, que la comisión no ha concluido sus trabajos y que hay un autor en la sombra, un autor intelectual escondido que organizó todo precisamente para desmontar al gobierno del PP. Dado el sueño permanente de la razón en España, la producción de monstruos no cesa.
Eduardo Haro Tecglen
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PSOE
PP
I.U
ERC
PNV
CIU
El Congreso cerró ayer la investigación sobre el 11-M con un documento que resume lo ocurrido antes y después de los atentados y que fue aprobado por 184 votos a favor, 145 en contra y una abstención, mientras que el apartado de medidas sobre víctimas y seguridad contó con un apoyo unánime
Eduardo Zaplana, ha asegurado que el PSOE tiene "miedo a que podamos saber qué pasó en esas horas trágicas", pero ha advertido de que "hoy no acaba la búsqueda de la verdad".
"Ustedes no van a silenciar a la oposición ni a la prensa libre", ha sentenciado Zaplana, quien ha acusado al PSOE de "torpedear sistemáticamente" la comisión impidiendo testimonios clave y vetando documentos relevantes para "reafirmar un guión escrito de antemano".
"Cuando la mayoría de esta Cámara imponga el cierre de la comisión, habremos fallado a las víctimas y a la sociedad, que sigue queriendo saber la verdad", apuntó Zaplana, para quien el Parlamento "habrá claudicado frente a sus obligaciones". El portavoz del PP considera que éste ha sido "un día triste para España".
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Comentarios
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Se que no va con el tema pero tengo que decirlo... Felicidades a Unicaja.
Después decir, con respecto a este tema, de que no soy partidista, es más me considero apolítico, pero voté al PSOE porque quería que ganara y hacer perder al PP.
Lo que hicieron no estaba nada bien.Comentario de Bokeron hace 4 años y 54 meses
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